Karina Pacheco: “La poesía me parece una tarea de alquimista. No creo tener ese don”

Octubre 28th, 2026

Karina Pacheco Medrano (Cusco, 1969) es escritora y doctora en Antropología de América y experta en desigualdad, cooperación y desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid. Su obra literaria y académica aborda cuestiones de memoria histórica, violencia política enlazados con tramas intimistas donde casi siempre hay “secretos hondamente guardados por los personajes o sus familias”. Por El año del viento (Seix Barral, 2021) recibió el Premio Nacional de Literatura 2022 del Ministerio de Cultura de Perú.

Preocupada más por “el lenguaje y el argumento. Será porque las tramas muy planas, como lectora, no me gustan”, en estos momentos se encuentra trabajando en una nueva novela que no tenía planificada y cuya trama “me tomó por completo. Al punto que dejé a medias otra que ya llevaba bastante avanzada. Es una novela intimista y policial que navega entre un pasado reciente y una historia olvidada del siglo XVI”, explica. La escritora participó en el Festival Hispano-Americano de Literatura, que se celebró del 28 de septiembre al 3 de octubre en Los Llanos de Aridane, La Palma.

- Por El año del viento recibió el Premio Nacional de Literatura de Perú, ¿Hasta que punto cree que recibir este reconocimiento le ha dado visibilidad a su obra y a usted?

“Es una novela que indaga en una búsqueda largamente postergada, la de una joven que desapareció en los primeros años de la violencia política que asoló al Perú entre 1980 y 2000. La novela aborda ese periodo inicial y sus gérmenes (1979-1983), un tiempo en el que casi nadie, salvo quizás los grupos terroristas, entendía qué estaba ocurriendo en las zonas donde empezó el estallido, por lo que el análisis y las respuestas que se dieron desde el Estado reaccionaron más respondiendo a los prejuicios que a la realidad, lo que provocó respuestas fallidas, desató más violencia, y abonó a la propagación de la violencia en los años siguientes. La novela está narrada desde una gran distancia temporal y geográfica: una prima de la desaparecida, que recuerda y se lanza a hacerse las preguntas difíciles, en otro momento de cabeza, en el Madrid de la pandemia de 2020.

Sin duda, el que recibiera el Premio Nacional de Literatura del Perú en 2022 le dio una gran visibilidad a El año del viento y a mis libros previos. La novela fue luego publicada en España y América Latina y el año pasado se tradujo al inglés y se publicó en Estados Unidos. Hay premios y premios. Los hay, tanto en cuento como en novela, cuyos baremos están marcados por la calidad, de manera que una se puede fiar de que leerá un muy buen libro premiado, o como mínimo, un libro que merezca la pena. Por lo general, confío más en los premios dados a libros ya publicados, porque el filtro ahí suele ser más afinado”.

- Pasó su infancia y adolescencia en Cusco, continuó sus estudios en Norteamérica, regresó a Perú y marchó a España para doctorarse, ¿hasta qué punto esta variedad de escenarios ha marcado su forma de ver el mundo y, naturalmente, su literatura?

“Siempre me ha apasionado leer las literaturas del mundo y conocer sobre la diversidad de historias del mundo (por ello mi carrera universitaria la hice en Antropología). El hecho de haber vivido por largas temporadas en países distintos ayuda, de una manera natural, a ampliar el horizonte de escritores y estilos de escritura, bastante más allá de la lista de los autores más célebres que son los que se dan a conocer en Madrid, Pekín, Estambul, Canarias o Cusco”.

- De La voluntad del molle a El año del viento ¿qué ha cambiado y qué continúa igual en sus libros?

“El interés por la memoria histórica, así como el combinar tramas intimistas con historias sociales y políticas más globales, sigue presente en mis novelas. Lo que va cambiando es la exigencia. Mientras más libros publico, intento no repetir las formas de enunciación ya utilizadas, y trabajo mucho más el lenguaje. También he publicado varios libros de cuentos y estos me permiten explorar en otros estilos literarios. Si en novela escribo con un estilo más realista, los cuentos me han permitido hacer literatura fantástica, mítica, onírica, histórica”.

- Está al frente de la editorial Ceques, ¿cómo surge esta editorial?, ¿cuál es su línea?, ¿afecta a su alcance el hecho de estar radicada en Cusco y no en Lima?

“Surgió en 2013, un momento donde empezaron a surgir numerosas editoriales independientes por medio mundo. En el Perú, la mayoría de ellas estaba concentrada en Lima. (Ahora hay muchas en diferentes regiones del Perú). Nos pareció importante lanzar una desde el Cusco y que además publicara no sólo literatura, sino, principalmente, temas de Historia, Etnohistoria y Antropología, temas que tanto yo como mis socios conocemos bien y que además despiertan gran interés en nuestra región. La dificultad era la distribución;y hacer cobranzas, ¡toda una pesadilla! Ha sido un trabajo apasionante, todos los libros que hemos publicado vienen de autoras y autores estupendos, pero me fui quedando sin socios y al final me quedé sola. Así que, para poder avanzar con mis propios libros y otros trabajos, desde hace dos años la editorial está en pausa”.

- ¿Qué es para usted lo más difícil a la hora de escribir: ¿el inicio, el final?

“Mantener la pasión y el rigor para abordar un largo proceso de escritura. Esto se hace más complejo en el caso de las novelas pues suponen una suerte de largo vuelo espacial. No se puede decir necesito bajar un rato.”.

- En cierta ocasión le preguntaron si Perú ha saldado las deudas del pasado?, ¿las ha saldado?

“Lamentablemente no. Es algo que constatamos de manera continua. Por ejemplo, el racismo y las desigualdades más escandalosas siguen bastante normalizadas en la vida diaria. Pero hoy se denuncia más ese tipo de situaciones, eso es un avance”.

- ¿Sigue siendo la sociedad peruana excluyente y racista?

“Lo sigue siendo. Por ejemplo, en las ciudades está demasiado naturalizado que las poblaciones indígenas paguen las consecuencias de un desarrollo económico excluyente. Es tan frecuente escuchar decir que “son pobres porque quieren”, mientras se normaliza que sus territorios puedan ser depredados o contaminados en favor de actividades extractivas que no sólo recortan sus territorios, sino que además afectan sus economías tradicionales y su salud.”

-Algunos autores comentan que El año del viento vuelve la mirada a una época brutal, el conflicto armado entre un grupo terrorista, Sendero Luminoso, y el terrorismo de Estado. ¿Qué se puede aprender viviendo en una situación como ésta?

“Yo no escribo poesía pero me gusta mucho leer poesía, supongo que lo lírico se me impregna por esas lecturas. De otro lado, si una ha pasado la infancia y la adolescencia en un contexto de violencia política bárbara, se ve afectada profundamente. El reto a la hora de escribir (literatura, historia, periodismo) es salir de los ángulos de visión predominantes y más cómodos, que son los buenos aquí los malvados allá, y pasar a indagar en los fondos y en los rescoldos para hacerse preguntas difíciles, tratar de entender las causas, convocar a la inquietud, a ampliar la mirada”.

- ¿Qué recuerda de aquellos años?

“Recuerdo imágenes y noticias sobre cuerpos despedazados y la pregunta de cómo es posible que nos matemos así entre peruanos. También, visto a la distancia, me sorprende la capacidad que tuvimos para seguir viviendo, manteniendo celebraciones, juegos, reuniones, actividades rutinarias aparentemente “normales”, adaptándonos a circunstancias en absoluto “normales” para seguir adelante”.

- ¿Continúa siendo la sombra de Mario Vargas Llosa demasiado alargada en las literaturas que se escriben en Perú?

“Ya no. Hoy en día veo una diversidad de voces y estilos muy amplia en la literatura peruana contemporánea. Obviamente sigue siendo un autor muy leído y su literatura seguirá ejerciendo influencia, pero como ocurre en todo el continente, hay amplias exploraciones en múltiples temas, estilos y lenguajes. Cada año me sorprendo positivamente con el descubrimiento de nuevas voces y libros que abordan con suma originalidad temas desafiantes que antes apenas aparecían. Por mencionar algunos muy recientes, apuntaría Negro de Julio Arbizu y Las nerviosas de Rosa Chávez Yacila. También estamos viendo un importante despliegue de las literaturas en lenguas originarias, andinas y amazónicas, he ahí voces como las de Gloria Cáceres, Niel Palomino o Dina Ananco”.

- En este sentido, ¿Qué momento cree usted que están viviendo las literaturas peruanas?

“Creo que es un gran momento, por lo que antes mencionaba. Hay una gran diversidad de propuestas y la aparición de nuevos autores y textos (en novela, cuento, poesía, teatro) de gran calidad, además de la recuperación de otros y sobre todo otras autoras que escribieron en todo el siglo anterior y, pese a la calidad de su obra, apenas tuvieron eco en su tiempo. Ahora bien, de otro lado, ocurre que hay cada vez más editoriales cuyo único afán es hacer negocio con las aspiraciones de muchos autores noveles que aspiran a publicar un primer libro, les cobran por todo y encima no hacen ningún trabajo de edición o validación de calidad, con lo cual, un lector sin gran experiencia, puede encontrarse en los escaparates con libros de gran calidad de editoriales independientes o tradicionales, junto a otros que tienen poca o nula calidad, entonces, al escoger, pueden terminar confundiendo literatura con “productos literarios” que no han pasado por ningún, digámoslo así “control de calidad”.

- ¿Hay un renacer de escritoras peruanas como los hay en otros países de América como en España?

“Sí, es un gran momento, hay numerosas y potentes voces en todas las áreas. También hay más interés desde el público lector. De hecho, el surgimiento de muchos y entusiastas clubes de lectura, que en su mayoría está compuesto por lectoras, ha aupado la difusión de libros escritos por mujeres. También hay varias editoriales que están rescatando a autoras cuyas obras fueron marginadas, o de las que, pese al interés que suscitaron en su tiempo, no se encontraban nuevas ediciones. Es el caso de las novelas de Magda Portal, Mercedes Cabello de Carbonera o Rosa Arciniegas, que, hace un siglo fue la primera autora peruana en escribir ciencia ficción”.

- ¿Cree que los americanos y españoles conocen las literaturas que en la actualidad se escriben en español?

“Me parece que seguimos fragmentados, y es una fragmentación que, paradójicamente, se ha hecho mayor en los últimos tiempos. Sólo los libros de autores muy consagrados son publicados fuera de sus fronteras nacionales, no llegan ni a los del país hispanohablante vecino. Esto ocurre tanto con sellos grandes como independientes. Para responder a esta triste limitación, se me ocurre que podrían replicarse y ampliarse proyectos como el Mapa de las lenguas de Alfaguara y el premio “Las Yubartas”, propiciado por una serie de prestigiosas editoriales independientes: el libro ganador pasa a ser publicado por cada una de ellas en sus diferentes países. Creo que necesitamos de muchas más iniciativas como estas”.

- Cultiva la narrativa pero no la poesía. ¿Por qué?

“La poesía me parece una tarea de alquimista. No creo tener ese don”.

FIRMA FOTO: ©Adriana-Peralta

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Diez películas para pasar mucho miedo

Octubre 27th, 2026

La sombra de Halloween es alargada y para celebrar una fiesta que no es española pero sí que es muy divertida, sobre todo en cuanto a desacralizar la idea de la muerte y de el más allá, el Espacio Price, en la capital tinerfeña, acogerá del 28 de octubre al 1 de noviembre una programación especial organizada junto a ElFestiviwonder que propone cinco días de proyección de diez películas que dan mucho miedo, además de una exposición de carteles cinematográficos que reúne piezas singulares de la colección personal del productor Pedro J. Mérida.

La propuesta reúne títulos muy atractivos del cine fantástico y de terror, desde los clásicos del expresionismo alemán y el terror gótico hasta las producciones que definieron el género durante las décadas de los sesenta, ochenta y finales del siglo XX. Las sesiones dobles permitirán recorrer distintas formas de entender el miedo en la gran pantalla, “combinando obras fundamentales, películas de culto y títulos que han contribuido a construir el imaginario colectivo del género”, informa una nota de prensa.

La programación comienza mañana, miércoles 28 de octubre, con Nosferatu (1922), de F. W. Murnau, una de las grandes obras del cine de terror mudo, cuya influencia estética y narrativa sigue vigente más de un siglo después de su estreno. La jornada continuará con Dementia 13 (1963), de Francis Ford Coppola, un inquietante thriller de terror gótico que anticipa algunos de los caminos que recorrería posteriormente el cineasta.

El jueves 29 será el turno de El terror llama a su puerta (Night of the Creeps, 1986), de Fred Dekker, una singular combinación de ciencia ficción, criaturas invasoras y humor que se ha convertido en un título de culto para los seguidores del terror ochentero. La sesión se completará con La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), de George A. Romero, película fundamental en la evolución del cine de zombis y una obra que transformó para siempre la representación de los muertos vivientes en la pantalla.

El viernes 30 de octubre, la programación reunirá dos aproximaciones diferentes al terror. A las 18:30 horas se proyectará El terror no tiene forma (The Blob, 1988), de Chuck Russell, una revisión del clásico de ciencia ficción y horror que destaca por sus efectos especiales y su imaginativa criatura. A continuación, llegará Hellraiser: Los que traen el infierno (Hellraiser, 1987), dirigida por Clive Barker, una de las películas más personales e influyentes del terror sobrenatural de los años ochenta, con su particular universo de oscuridad, transgresión y pesadilla.

La noche de Halloween, el sábado 31 de octubre, estará dedicada a dos películas imprescindibles del cine fantástico de aquella década. Noche de miedo (Fright Night, 1985), de Tom Holland, recuperará la historia de vampiros, suspense y humor que conquistó a los aficionados al género, mientras que Jóvenes ocultos (The Lost Boys, 1987), de Joel Schumacher, aportará su particular mezcla de vampirismo, adolescencia y cultura popular.

El ciclo concluirá el domingo 1 de noviembre, Día de Difuntos, con una doble sesión que combina el terror sobrenatural y el universo de los cenobitas. Terroríficamente muertos (Evil Dead 2, 1987), de Sam Raimi, desplegará su característica mezcla de horror, humor físico y exceso visual. La jornada se cerrará con Hellraiser 2 (Hellbound: Hellraiser II, 1988), de Tony Randel, continuación del universo creado por Clive Barker que profundiza en su imaginario perturbador.

Una exposición de carteles con piezas difíciles de encontrar

La experiencia cinematográfica se completará con una exposición de carteles de cine fantástico y de terror pertenecientes a la colección personal del productor Pedro J. Mérida. La muestra incluirá auténticas rarezas, piezas singulares y materiales difíciles de encontrar que permitirán acercarse al valor gráfico, artístico y coleccionista de la cartelería cinematográfica vinculada al género.

Esta propuesta amplía la experiencia más allá de la pantalla y convierte Espacio Price en un punto de encuentro para quienes disfrutan del cine de terror no solo como espectadores, sino también como aficionados a su historia, su estética y su memoria cultural.

Un homenaje a Ruymán Hernández

La programación de este ciclo tiene también un significado especial: nace como homenaje póstumo a Ruymán Hernández, una persona que redefinió en Tenerife lo que significa apoyar desde la butaca de espectador toda clase de eventos culturales. Su compromiso con la vida cultural y su manera de acompañar y respaldar las iniciativas artísticas forman parte del espíritu con el que se plantea esta experiencia.
Con este homenaje, Espacio Price y ElFestiviwonder quieren reconocer la importancia de quienes contribuyen a mantener viva la cultura desde el otro lado del escenario y de la pantalla, haciendo de la asistencia, la participación y el apoyo a las propuestas culturales una forma activa de compromiso con la comunidad.

La selección de las películas ha corrido a cargo del productor cultural Pedro J. Mérida, mientras que la coordinación técnica del ciclo corresponde a Juan Antonio Ribas. Ambos participan en una iniciativa que, bajo el paraguas de las actividades promovidas por ElFestiviwonder, nace como experiencia piloto con la voluntad de aportar a la programación de Halloween de Tenerife una perspectiva especialmente centrada en la cinefilia.

Con cinco jornadas, diez películas y una exposición de carteles singulares, Espacio Price propone una celebración de Halloween diferente: una invitación a recuperar clásicos, descubrir títulos de culto, compartir la pasión por el género fantástico y reivindicar la experiencia colectiva de disfrutar del cine en pantalla grande.

PROGRAMACIÓN

Miércoles 28 de octubre
• 18:00 h. Nosferatu (1922), de F. W. Murnau.
• 20:30 h. Dementia 13 (1963), de Francis Ford Coppola.

Jueves 29 de octubre
• 18:00 h. El terror llama a su puerta (Night of the Creeps, 1986), de Fred Dekker.
• 20:30 h. La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), de George A. Romero.

Viernes 30 de octubre
• 18:30 h. El terror no tiene forma (The Blob, 1988), de Chuck Russell.
• 20:30 h. Hellraiser: Los que traen el infierno (Hellraiser, 1987), de Clive Barker.

Sábado 31 de octubre
• 18:00 h. Noche de miedo (Fright Night, 1985), de Tom Holland.
• 20:30 h. Jóvenes ocultos (The Lost Boys, 1987), de Joel Schumacher.

Domingo 1 de noviembre
• 18:00 h. Terroríficamente muertos (Evil Dead 2, 1987), de Sam Raimi.
• 20:30 h. Hellraiser 2 (Hellbound: Hellraiser II, 1988), de Tony Randel.

Entradas e información: www.espacioprice.com
Lugar: Espacio Price, calle Salamanca, Santa Cruz de Tenerife.
Fechas: del 28 de octubre al 1 de noviembre de 2026.

Saludos, a gritar, desde este lado del ordenador

El último gumlet, una novela de Diego Ameixeiras

Octubre 26th, 2026

A mi me parece que Diego Ameixeiras es de “nuestros” escritores de literatura negra y criminal una pieza clave para entender la evolución (en algunos casos involución) del género en España. Es, muy por encima de otros compañeros de viaje, uno de los autores más clásicos, clásico porque algunas de sus novelas son herederas de una tradición literaria norteamericana en la que aparecen nombres como Dashiell Hammett, Raymond Chandler y otros grandes e incomprendidos como Jim Thompson y James M. Cain. La sombre de M. Cain es muy alargada de hecho en El último gimlet (AdN, 2026), aunque en esta historia propone una original relectura que la aproxima más al universo de Fuego en el cuerpo, el inolvidable noir de Lawrence Kasdan, que al de El cartero siempre llama dos veces, novela convertida en varias ocasiones en película, aunque ninguna de las que se rodó después de la original, la de blanco y negro dirigida por Tay Garnett en 1946, ha logrado superar la intensidad de una historia en la que Lana Turner seduce a un duro pero en el fondo muy vulnerable John Garfield para que se convierta en su cómplice y asesinar a su marido.

Resulta así inevitable que El último gimlet, un titulo que tiene resonancias chandlerianas ya que este combinado era una de las bebidas predilectas de Philip Marlowe, evoque lecturas y autores de otros tiempos, tipos que aprendieron el oficio de escribir a base de escribir encargos y novelas de tapa blanda que se vendían como rosquillas en los kioscos de prensa, y legión de plumillas de la que salieron la mayoría de los grandes escritores del género norteamericano, autores y género que si tiene una denominación de origen es ciertamente estadounidense. De ahí que los grandes clásicos del género, que los tiene, sean en su gran mayoría ciudadanos de ese país que hoy gobierna alguien que parece un desequilibrado, y que la novela negra como más tarde pasa en el cine, resulte tan norteamericana como las hamburguesas, aunque en el caso de la literatura noir, no se trata de comida rápida sino más bien de todo lo contrario.

Diego Ameixeiras recordó en una novela anterior, La noche del caimán, a otro de los grandes escritores norteamericanos del género como fue David Goodis, y repite el tributo en El último gimlet, solo que sin mencionarlo en ninguna de las páginas, al universo pasional y profundamente erótico del mejor James M. Cain, de quien se inspira para contar esta historia de triángulo a puntito de romperse. O de hacerse fragmentos contra el suelo. De manera no sé sin consciente, o de son cosas mías, noto también y de forma muy espesa, la influencia de otro gran escritor norteamericano en esta novela, que es Patricia Highsmith, escritora que cultivó una novela policíaca que puso su acento en la psicología de los personajes, sobre todo cuando abordaba el inquietante perfil criminal de todos ellos.

Ripley, a quien dedicó cinco novelas, no es un personaje que esté del lado de la ley sino todo lo contrario. Pero aún con esas, es inevitable que el lector cuando lee algunas de las novelas de la serie se ponga de su lado aunque lo que haga esté más que mal, muy mal.
Son tres los protagonistas principales de El último gimlet, Amador, un policía al que se le invita a tomar unas vacaciones obligatorias tras romper de un puñetazo uno de los ojos de un superior. Ismael, un atractivo joven que vive a la sombra de Lola, mujer de edad que aún conserva algo del esplendor de una belleza que busca refugio, como lo busca Amador tras su ataque de ira, en un pequeño pueblo de la costa gallega, un paisaje montañoso y de escarpados acantilados que está muy presente a lo largo del relato, y que forma junto al trío protagonista el otro lado de un ahora hipotético cuadrado en el que poco a poco uno descubre que nada es lo que parece, y que lo parece al final termina por ser otra cosa.

Hay otros personajes menores que orbitan sobre todo alrededor de Amador, que se lame las heridas que le provoca su volcánico carácter en esa aldea marinera mientras intenta que se olvide su altercado con el jefe y superar que su pareja lo haya dejado por uno de sus mejores amigos, también policía. La gota que colma el vaso es cuando el protagonista descubre que su mujer está embarazada, y no de él, precisamente.

Me resulta algo incómodo reflexionar sobre El último gimlet porque no quiero revelar la vuelta de tuerca que hace el escritor para contar su particular y muy personal remake de El cartero siempre llama dos veces, reto del que Ameixeiras sale muy bien pese a que no contara con ninguna carta ganadora salvo conocer a los grandes autores/as que hicieron grande la novela negra norteamericana. En especial los que la cultivaron en su edad dorada, los 30 y 40 del pasado siglo, aunque el conocimiento del escritor gallego cubre a otros grandes escritores/as que surgieron en décadas posteriores.

Ese entusiasmo por inspirarse en novelistas de aquellos años se traduce en una novela, El último gimlet en la que además de rastrear homenajes, los hay también a Charles Williams, que es el escritor que firma la frase que abre el libro, y Jim Thompson, a quien se evoca sin mencionarlo cuando el protagonista contempla en la televisión de su departamento una película de atracos que resulta ser, aunque tampoco se mencione, La huida, basada en una de las novelas de Thompson y filme dirigido por Sam Peckinpah con guion de Walter Hill y protagonizada por Steve McQueen y Ali MacGraw. Son pequeños tributos que Ameixeiras disemina por un texto no con ánimo académico (Dios nos libre) sino de seguidor agradecido. De lector que a su manera devuelve el favor por haberlos encontrado en el camino de la vida.

La búsqueda de la felicidad es uno de los grandes temas de una novela que reflexiona también sobre el amor, la codicia, las relaciones humanas pero sobre todo del miedo a estar solos. Y del precio que somos capaces de pagar para no estarlo. Habla también de identidad sexual y normaliza relaciones entre iguales y de racismo y jazz cuando se menciona la vida de Lester Young, saxofonista que hacía milagros con el instrumento entre las manos.

Y con todos estos elementos esculpe una novela que cuenta lo que tiene que contar sin que le falten ni les sobren páginas. Es decir, que no llega a las doscientas y consigue que como lector no me sienta estafado porque Diego Ameixeiras sabe lo que hace y agrada porque es el más clásico de “nuestros” escritores de novela negra.

Saludos, a leer, que son dos días, desde este lado del ordenador

La poesía canaria de mujeres anteriores al siglo XX

Octubre 21st, 2026



Antología de poetas canarias del XVIII y XIX
es una investigación sobre la literatura de mujeres en la historia de Canarias, ya que nunca antes se había ofrecido al público una recopilación con este perfil amplio que tuviera como protagonistas a las poetas anteriores al siglo XX.

Preparada por José Miguel Perera Santana, fue se presentada por vez primera la pasada semana en la Feria del Libro de La Laguna 2026, donde el investigador grancanario estuvo acompañado por la profesora de la Universidad de La Laguna Paula Fernández Hernández. La publicación ha sido editada en dos tomos por la Academia Canaria de la Lengua en la Biblioteca Manuel Padorno, con el número 12 de esta prestigiosa colección.

El presente trabajo supone un antes y un después en el estudio y el conocimiento de las escritoras existentes en estos siglos, pues si bien algunas de ellas habían sido abordadas de forma particularizada, o bien algunos global y someramente, nunca habían sido tratadas desde una reflexión conjunta y con tan numeroso grupo de nombres y poemas. Hablamos de la selección de 25 mujeres que, con más o menos frecuencia y dedicación, según el caso, escribieron versos entre 1700 y 1900.

Según el autor de la edición, José Miguel Perera, la escritura de estas poetas es indisociable de la historia no solo de la literatura canaria (sin las que es imposible tener una visión medianamente completa de su devenir), sino de la lucha de la mujer canaria, que “comenzó hace muchísimo tiempo. Para darnos cuenta de algunas de sus armas son fundamentales las manifestaciones literarias, donde el uso del lenguaje aparentemente imaginativo y ficticio esconde, en numerosos rincones, todo aquello que por otra vía directa era imposible decir” por el machismo estructural censurante. Así fue durante los siglos XVIII y XIX en Canarias, especialmente en esta segunda centuria, cuando surgieron no pocas voces de mujeres que se expresaban públicamente en primera persona a través de sus versos.

A excepción de unas pocas, y de manera recortada, hasta hoy no se les ha dado la atención que merecen y por eso esta generosa antología desea contribuir en poner una base sólida desde la que comenzar a conocerlas y animar a profundizar en sus trayectorias. “Desea, en suma –dice la contracubierta del libro– que sor Ana Ángela Arroyo, Antonia Coronado, María Viera, Mercedes Letona, Ángela Mazzini, María del Pino de la Cruz, Agustina González, Matilde Cabrera, Victoria Ventoso, Ana Lasso, Dorotea Vizcaíno, Encarnación Cubas, Candelaria García Hervás, Fernanda Siliuto, Ramona Pizarro, Cristina Pestana Fierro, Victorina Bridoux, Isabel Poggi, Cesarina Bento (en la imagen), Isaura de las Casas, Carmen González del Castillo, Dolores Stanislas, Dolores Millares Cubas, Francisca Fleitas, Leocricia Pestana o Lía Tavío sean algo más que meros nombres para listados sin sustancia”.

El libro presenta un ensayo introductorio de Perera que profundiza en el periodo y en cada una de las poetas individualmente, y además ofrenda un generoso número de textos de las escritoras. Como anexo se añade una quincena de artículos y escritos críticos y reflexivos, de las propias autoras y con asuntos literarios y sobre la mujer, que fueron difundidos en el contexto canario de este periodo y que sirven como profundización de estas creadoras y de la temática femenina.

Los volúmenes están presentes en las librerías desde hace meses y serán presentados de nuevo próximamente en otras islas.

Saludos, quedan avisados, desde este lado del ordenador

Tras la cumbre, una pequeña pero gran novela de Juan José Dorta

Octubre 19th, 2026

“¡Parada y fonda!”, anuncia el chófer, dándole un capricho al pasaje para que vea lo que ofrece el dueño de esta industria, que maneja la máquina de café con un águila en todo lo alto ponderada por la clientela: “Tiene su cremita”, “se conoce que esta gente trabajó duro y aprendió el oficio, ¿no ve que saca hasta cuatro tazas en el brazo?”, “si cuadra la hora del almuerzo, usted comprobará que el arroz amarillo y la cantidad de potajes son ejemplos de la comida verdadera”, “de los postres más vale no hablar, aproveche ahora porque pronto se rendirá el flan y las natillas, el crocante y el rosquete de huevo, el bizcochón y la mistela”. “Aprovechen ahora –insiste el dueño–, pues ya va llegando todo empaquetado y usted solo tiene que abrirlo y chascar”. Es lo moderno, como las estanterías llenas de todo, donde el cliente paga y se va. “¿Vas pa dentro?”, pregunta la vecina. “Sí, vengo encantada, tienen hasta jamón”, usando dentro y fuera al revés del pepino, que tampoco tenía lógica, pero era la costumbre”.

(Tras la cumbre, Juan José Dorta, colección: Narrativa, Baile del sol, 2026)

Tras la cumbre (colección Narrativa, Baile del Sol, 2026) es la primera novela que escribe Juan José Dorta, un libro que he leído con emociones muy encontradas y que al finalizarlo de casi una sentada (apenas supera las 120 páginas) me ha revelado a un escritor con todas sus letras. Hábil en el manejo del estilo y en el perfil de los personajes y que sin renunciar a su forma de hablar arma un relato de viaje: el itinerario de un coche pirata del sur al norte de una isla que debe ser la de Tenerife aunque en este relato de trayectos no se menciona pero sí los pueblos y ciudades pequeñas en las que se detiene la máquina para recibir y dejar a su pasaje.

Es una novela extraordinaria, que a mi me ha evocado por su manera de contar las cosas y su amor por los protagonistas, algunos más tallados que otros, al Federico Fellini que descubrí hace ya eones en Amarcord, que en dialecto romañolo significa Recuerdos, y recuerdos son los que se mezclan en Tras la cumbre, recuerdos de personajes y de una época que tampoco precisa pero que uno imagina sucedió en un tiempo pasado. El relato se inicia con un relojero y filatélico que pasa su voz a otras voces que construyen de manera coral el retrato de una época y de unas costumbres de las que apenas quedan registro en la sociedad actual. Todo ese mundo está descrito con un derroche de palabras y una capacidad –irónica a veces– de crear metáforas que dan colorido a un tiempo de mucha escasez y represión.

El pasado septiembre comenzó fuerte en cuanto a novedades literarias canarias se refiere. Llegó a las librerías Pajaritos preñados, de Andrea Abreu, en la que curiosamente se produce un viaje solo que del norte al sur de Tenerife, y amerizó también en librerías Tras la cumbre, uno de esos libros que respira literatura por todos sus poros y en el que se nota el profundo amor que siente su autor por su tierra y por sus gentes en unos tiempos en los que existía una clara división entre el sur y el norte de la isla. Un norte verde y rico frente a un sur pobre y sediento.

En contra de Pajaritos preñados, donde Abreu juega con el lenguaje y mezcla en un mismo saco canarismos y jerga popular de la zona norte, en Tras la cumbre las palabras nuestras, nuestras antiguas palabras cuentan una serie de historias sin que apenas se note como desfilan por el texto. Se aprecia, en este sentido, que le salen del corazón.

Esta es la primera novela de Juan José Dorta, autor de un poemario, Isora, y de dos volúmenes de uso obligado para los que quieren bucear en el significado de muchas palabras canarias que, por desgracia o mejor poca fortuna, se han ido perdiendo de nuestro vocabulario común. Es autor del Diccionario Palabras de ayer y de hoy y Frases del habla canaria, donde indaga en los acentos y los giros lingüísticos que han permanecido en la tradición oral, se lee en la nota biográfica. Y se nota, sobre todo cuando usa términos que igual ya no existen entre nosotros pero que se conservan gracias al empeño heroico de gente como Juan José Dorta.
Entre lo más interesante que se encuentra en este coche pirata, como sucedía en El omnibus perdido de John Steinbeck, son los personajes que ocupan sus asientos, y Tras la cumbre nos presenta a cada uno de ellos a través de sus recuerdos o sus comportamientos dentro del mismo coche, lo que incluye a su conductor, al chófer que viaja por una carretera sinuosa y con curvas que dan a barrancos en los que no se ve el fondo. El paisaje está salpicada de poblaciones que en la novela reciben el nombre de Txi, Tam, El Val, La Cumbre, entre otras hasta llegar a destino, Iko, que cuenta con un formidable drago milenario.

En Tras la cumbre no hay un único protagonista. Hay muchos. Se trata de una novela de gente ensimismada en su mundo mientras el coche dobla curvas peligrosas por carreteras en mal estado. Cada uno de los personajes nos transmiten sus anhelos y derrotas. En algunos les pesa la férrea y represora moral católica, y en otros, asuntos de la vida cotidiana por resolver.

El único rasgo negativo que tiene el libro es que se lee con la velocidad de una centella y te quedas con ganas. Es una de las mejores novelas con acento de aquí pero también sin acento de aquí que he leído este año. Y ya son unas cuantas leídas de aquí como de allá. Tras la cumbre tiene identidad, estilo. También bondad y poesía. “¡Parada y fonda!”.

Saludos, memoria, desde este lado del ordenador

Pedro Pérez estrena el largometraje Nadie te amará en las dos capitales canarias

Octubre 16th, 2026

Pedro Pérez presentará próximamente su nueva película, Nadie te amará, con dos proyecciones especiales en Canarias que permitirán al público acercarse al proyecto antes de continuar su recorrido.

La primera presentación tendrá lugar este sábado 17 de octubre a las 18:30 horas en el Teatro Guiniguada de Las Palmas de Gran Canaria. Posteriormente, la película podrá verse en Tenerife el 9 de noviembre, también a las 18:30 horas, en el Espacio La Granja.

Nadie te amará es una película que nace con el propósito de generar reflexión, preguntas y conversación en torno a algunas de las problemáticas sociales más presentes en la actualidad. La película explora la maternidad desde diferentes perspectivas y pone el foco en cuestiones como la gestación subrogada y las desigualdades de género.

En un contexto marcado por la rapidez y la superficialidad de buena parte de los discursos que circulan en redes sociales, el proyecto apuesta por el audiovisual como un espacio para detenerse, profundizar y favorecer una mirada más crítica y empática, se lee en una nota de prensa.

En palabras del director, Pedro Pérez: “Uno de los aspectos que más representa a Canarias es la maternidad y con Nadie te amará me apetecía mucho explorar este concepto desde una perspectiva diferente. Es mi primer largometraje y siempre existe el vértigo de presentarlo en sociedad, pero tengo mucha ilusión de hacerlo y compartir el trabajo de todo un equipo detrás que ha empujado para que salga adelante”.

Pedro Pérez nació en Gran Canaria. En 2017 dirige La entrega, semifinalista en el Notodofilmfest. Más tarde firma Benito, cortometraje sobre Benito Pérez Galdós y en 2024 estrena Sin piel, un cortometraje que aborda el bullying protagonizado por la ganadora del Goya, Manuela Velasco, y el nominado Jorge Motos.