Alonso Cueto: “El pecado original de la sociedad peruana es el racismo y la discriminación”

Octubre 5th, 2026

Esta es la tercera entrevista que le planteo al escritor Alonso Cueto (Lima, 1954), y la primera en la que por razón de las distancias se hace con un cuestionario que tuvo la amabilidad de contestar unos pocos días antes de que participara en el Festival Hispanoamericano de Literaturas, que se desarrolló la semana pasada en Los Llanos de Aridane (La Palma) y que este año contó como país invitado con Perú.

Escritor y periodista, Alonso Cueto es autor de novelas y ensayos, entre los que se encuentran títulos como Francisca. Princesa del Perú (2023); La Perricholi. Reina de Lima (2019) y La hora azul (2005), que quizá se trate de su libro más conocido y que dio origen a una película del mismo título.

- Presenta estos días Memorias de una limeña, una novela en la que una mujer decide escribir su vida para descubrir que la memoria nunca reproduce el pasado: lo reinventa. ¿Reinventa?, ¿para qué sirve la memoria entonces?

“Siempre me ha interesado el papel que el recuerdo tiene en nuestras vidas. En su origen la palabra “recuerdo” viene del uso de la raíz “corde” que se refiere al corazón pero también a la inteligencia. “cordura” tiene el mismo origen. En ese sentido el recuerdo significa volver a pasar las experiencias pasadas por el corazón pero también por la inteligencia. Es un ejercicio de fidelidad pero también de invención. Es por eso que la diosa de la memoria, Mnemòsine, es la madre de las musas, es decir de la creatividad”.

- Entre sus últimas novelas se encuentran varios títulos de género histórico cuyas protagonistas son mujeres también. ¿Qué atractivos tiene para usted los personajes femeninos?

“Las mujeres me interesan como personajes porque creo que en general, tienen un sentido de las relaciones humanas más intensa y compleja. Los hombres, en general, estamos más encerrados en nosotros mismos. Es por eso que las mujeres son buenas profesoras, buenas periodistas y buenas trabajadoras en empresas. Hace unos años, dije esto en una entrevista radial donde había un periodista hombre y una mujer. El hombre me dijo que eso no era cierto porque los soldados en la guerra luchaban por sus compañeros. Ante eso, la periodista acotó que las mujeres son las únicas que se acuerdan de los aniversarios y de los cumpleaños, acotó la periodista. Me he dado cuenta de que soy un escritor feminista, algo que no sabía. Veo que mis mujeres son independientes, emprendedoras y también profundamente emotivas. Son capaces de hacer un viaje con tal de seguir a un hombre, tal como lo hace la protagonista de Memorias de una Limeña”.

- ¿Y cuál es la razón que algunas de estas novelas se ambienten en el Virreinato del Perú?, ¿cómo definiría el Virreinato del Perú?, ¿qué destacaría de su historia y cuál piensa que fue el papel de la mujer en este periodo de la historia?

“En el Virreynato y en todas las épocas, las mujeres han sido silenciadas y reprimidas. Eso ha hecho precisamente que su mundo interior sea tan complejo y vasto. Las mujeres que me han interesado, es decir la Perricholi y Francisca Pizarro cumplieron un papel muy importante en su fuero privado. Una logró que el virrey del Perú, el estricto y disciplinario Manuel Amart, se tendiera a sus pies. Francisca por su lado fue una de las mujeres mas ricas de su tiempo. Nació atravesada por la historia, siendo hija del conquistador del Perú y de la hermana del último inca. Toda su vida se dedicó a administrar esa identidad en una serie infinita de aventuras en el Perú y en España”.

- Cuenta además con varias novelas que se desarrollan en su país en los 80 y 90, los tiempos del terrorismo de Sendero Luminoso y del oscuro gobierno de Fujimori y su mano derecha Vladimir Montesinos, ¿hasta que punto estos momentos de la historia de su país han condicionado su literatura?

“El Perú es un paraíso para los escritores porque es un escenario de personajes siniestros y violentos, que actúan a la sombra de sus designios. El personaje de Montesinos me fascinó desde un comienzo porque era un tipo que se sentía predestinado a poseer el mundo. En uno de sus sueños infantiles, Montesinos soñaba que el mundo era una manzana y que él se la comía. Trató de realizar ese sueño toda su vida. Su consigna era que el ser humano está esencialmente corrompido y que solo hace falta administrar esa perversión para sus fines”.

- ¿Qué recuerda de aquellos años y de qué manera cree que afectó a la sociedad y a la cultura de su país?

“Arguedas definió al Perú como el país de todas las sangres. Todas las etnias del mundo confluyen en nuestra nación. Las inmigraciones europeas, africanas y asiáticas se confundieron con una gran riqueza indígena precolombina. Eso produjo una sociedad llena de contrastes y de racismo y discriminación. Este es el paraíso para un escritor que se alimenta siempre de conflictos y contrastes. Nadie imagina una novela escrita sobre una sociedad armónica, donde todos se llevan bien y respetan las reglas. La violencia del Perú está inscrita en su esencia histórica y cultural”.

- De El tigre blanco a Memorias de una limeña ¿qué ha cambiando y qué continúa igual en sus producción literaria?

“Siempre me ha interesado un asunto esencial. Qué es lo que hace que los seres humanos sigan con sus vidas aún cuando todo está en contra de ellos. Me ha interesado contar las historias de personajes en estados extremos, cuando no pueden echar mano de ninguna ideología o doctrina. Este instinto de fe en la vida es un misterio que quisiera explorar en mis historias”.

- ¿Cómo se plantea las historias, qué hace que una historia termine convirtiéndose en una novela para Alonso Cueto?

“Siempre parto de una escena que creo que siembra una serie de preguntas. Una novela es una casa que necesita de unos cimientos firmes que nos estimulen a seguir recorriéndole. Es lo que percibo en las novelas que me gustan más. ¿Qué va a pasar cuando el Quijote salga a cabalgar? ¿Realmente Ambrosio actuó solo cuando mató a la Musa? ¿El capitán Ahab acaso encontrará a la ballena?”

- ¿Que motivó su aproximación a la literatura y cuáles fueron sus primeras lectura?

“Cuando perdí a mi padre, a los catorce años, descubrí la poesía de Vallejo. Por entonces todos me decían frases banales como “Te acompaño en el sentimiento” o “Mi más sentido pésame”. Sin embargo, las palabras que realmente me acompañaban eran las de los poemas de Vallejo. En ellas estaba graficado un mundo a la deriva, “como un dado roído y ya redondo a fuerza de rodar a la ventura”, como dice en Los Dados Eternos. Fue entonces cuando descubrí para siempre el poder de la literatura para encontrar una permanencia en medio de la fugacidad de la vida”.

- Detecto en su literatura cierta preocupación por indagar en el mal y en la venganza. ¿La venganza es un instrumento del mal o una manera poco ortodoxa de hacer justicia según quien la aplique?

“Si, siempre me ha interesado la venganza como un modo de luchar contra las consignas del tiempo. Es una manera que tienen los seres humanos de rebelarse frente al destino”.

- ¿Qué temas piensa que son constantes en sus historias?

“Creo que el poder que tiene el pasado en nuestras vidas y en el modo como podemos manejarlo. Por eso es que mi primer libro se llamó La batalla del pasado”.

- Ha tanteado varios géneros, entre otros, el negro y criminal. Sin embargo, no es usted un escritor de género. ¿Qué le interesa de los géneros?, ¿en cuál de ellos se siente más cómodo y cómo hace para que en sus historias los géneros literarios pasen a un discreto segundo plano?

“No creo en los géneros. Creo que las novelas siempre incluyen más de un género. Las historias de amor se confunden con las policiales y las novelas existenciales con las de aventuras. En realidad, me interesa contar historias. Es lo más difícil de lograr. Una novela tiene que ser una exploración en las identidades de los personajes pero también debe ser entretenida. El entrenamiento es una virtud olvidada para muchos. En el siglo XIX hubiera sido imposible concebir una novela que no fuera entretenida. Pero por desgracia en el siglo XX el aburrimiento ganó prestigio. Muchas veces se descalifica a una novela porque tiene el “defecto” de ser entretenida”.

- Algunas de sus novelas son muy críticas contra el clasismo y el racismo que, pese a los avances realizados, todavía continúan vigentes en Perú. ¿Sigue planteándose preguntas en torno a estos temas?

“Si, creo que el pecado original de la sociedad peruana es el racismo y la discriminación. Es una consecuencia y una causa de la violencia que está inscrita en el sistema de la sociedad”.

- Tras el realismo mágico, la literatura en América se ha ubicado en el polo opuesto al intentar reflejar su realidad actual. ¿Por qué cree que se produce esta transformación?

“Creo que el realismo mágico también puede servir para reflejar la realidad, al menos en manos de maestros como Carpentier o García Márquez. En el caso del Perú, es un país tan influido por su historia, que hemos producido una literatura mas bien realista”.

- ¿Y a qué elementos les da prioridad en su literatura?, ¿la forma, el estilo, el argumento, los personajes?

“Me parece que la literatura es cuestión de forma. Ninguna otra virtud cuenta para un gran libro”.

- Ha dicho que todo escritor es esquizofrénico, ¿esquizofrénico?

“Si, porque un escritor tiene que identificarse con varias personalidades, en vista de que debe meterse en la cabeza de muchos personajes y lograr que todos sean creíbles”.

- Es miembro de la Academia Peruana de la Lengua, ¿podría hablarnos del trabajo que realizan?

“Creo que la Academia de la Lengua es una institución subversiva. Le interesa proteger la importancia del lenguaje verbal, lo que en estos tiempos es una declaratoria de guerra”.

- ¿Continúa siendo la sombra de Mario Vargas Llosa demasiado alargada en las literaturas que se escriben en Perú?

“Es una figura estimulante y generosa que nos influye a todos”.

- ¿Qué momento están viviendo las literaturas que se escriben en Perú?, ¿qué tipo de libros cree que son los que demanda la sociedad peruana?

“No lo puedo saber. Pero creo que en realidad estamos interesándonos cada vez más por nuestra historia”.

- ¿Qué autores/as le influenciaron? En cierta ocasión me dijo que Henry James pero imagino que habrá otros muchos, ¿por qué?

“Si hay un autor por el que he estado dispuesto a discutir con alguien, e incluso a romper una amistad alguna vez, es Henry James. No soporto que alguien me diga que es moroso o aburrido. Mis amigos saben que deben andarse con cuidado cuando hablan de él. Pero Flaubert, Borges, Victor Hugo, son otras figuras venerables”.

- Cultiva la narrativa, el ensayo, los artículos, pero no la poesía por lo que he indagado. ¿Qué temas son los que le gusta reflexionar en el ensayo?

“En el ensayo me interesa sobre todo tratar de desentrañar los misterios en una gran novela. Es difícil entender el milagro que produce un gran relato”.

FIRMA FOTO: © Luis Rodríguez.

Saludos, día con muchas sorpresas, desde este lado del ordenador

La película canaria de Gonzalo Suárez

Octubre 1st, 2026

Me he tomado la molestia de leer los obituarios sobre el deceso hace apenas unos pocos días del escritor y cineasta Gonzalo Suárez, y me llama la atención, aunque no sea el caso, pero sí que cierta sospecha, que prácticamente en ninguna de las informaciones se recuerde un trabajo que vinculó al Gonzalo Suárez director de cine con Canarias. Se trató del documental Tindaya-Chillida: un proceso de creación (1997). La película sí se rodó pero el proyecto artístico se paralizó al estar rodeado por la polémica. Polémica porque muchos majoreros y ecologistas elevaron la voz a los cielos para impedir que aquella obra se hiciera realidad.

Al final, la historia le dio la razón a los que se negaron vivamente a que la montaña de Tindaya fuera horadada por dentro tal y como quería Chillida con el apoyo del Gobierno canario, ya que, además de ser una montaña mágica para los antiguos majos, sigue al parecer conservando esa seña de identidad pasado el tiempo.

No voy a entrar en consideraciones de si Fuerteventura, Canarias en general, perdió una oportunidad de acoger esta instalación artística, pero sí la pregunta que tuve la ocasión de plantearle a Gonzalo Suárez en una Feria del Libro celebrada en Santa Cruz de Tenerife en aquellos ya lejanos tiempos en los que la Feria del Libro se molestaba en traer escritores de verdad. El caso es que no supo responder, aunque alguien del equipo aprovechó para despistar y que la pregunta quedara en el aire por innecesaria, que probablemente lo fuera. Iba sobre la paralización del complejo y la realización de un documental que el Gobierno de Canarias apoyó. Hay un interesante reportaje sobre el caso en el programa Metrópolis y hoy se puede recuperar la película completa en la página web de RTVE.

En este trabajo, Gonzalo Suárez actuó más como un artesano que como un cineasta. Hizo su cometido, rodar una película que vende el proyecto que Chillida quiso hacer en Tindaya.

Esta fue la primera y la última vez que vi a Gonzalo Suárez. No fue, como sí lo son otros compañeros de generación, uno de mis referentes, pero sí recuerdo que en casa de mis padres circulaba un ejemplar de Operación Doble Dos, novela que no llegué a leer. Entre sus películas rebobino y aparecen Epílogo y Remando al viento, que me sigue pareciendo infinitamente mejor que la estrafalaria Gothic de Ken Russell (las dos tratan el mismo asunto).

Mi simpatía por él va más allá de los literario y cinematográfico.

Gonzalo Suárez fue amigo, amigo íntimo, de uno de los directores de cine norteamericanos más interesantes, pero también más autodestructivos de la historia, como fue Sam Peckinpah, quien llamaba cariñosamente al español: “mi perro hermano indio”.

“Mi perro hermano indio”: No se me mete en la cabeza que estos dos fueran tan amigos, pero imaginarlos juntos tuvo que haber sido una fiesta.

Veo a los dos perros hermanos indios ladrando a la luna. Y a un tercero que, de momento, lo hace entre bastidores.

Saludos, se dijo, desde este lado del ordenador

Miguel Suárez Curbelo, jefe de Servicio del Archivo Histórico Provincial de Tenerife

Septiembre 30th, 2026

El Boletín Oficial de Canarias (BOC) publicó el viernes pasado, 25 de septiembre, el nombramiento de Miguel Suárez Curbelo como Jefe de Servicio del Archivo Histórico Provincial de Tenerife. El nombramiento se produce tras el cese hace dos meses de Francisco Macías Martín como director del mismo organismo.

Miguel Suárez Curbelo es funcionario de carrera del Gobierno de Canarias perteneciente al Cuerpo Superior Facultativo, Escala de Archiveros y a lo largo de su carrera en la administración pública, ha desempeñado diversos puestos de responsabilidad en gestión documental y atención ciudadana, principalmente en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

Por otro lado, no se conocen aún las razones que provocaron el cese de Francisco Macías pero hay que tener en cuenta que si bien la jurisprudencia sobre el cese de un funcionario es muy compleja, objetivamente se podría resumir en que es muy difícil cesar a un servidor público y si se le cesa es porque tiene que haber un motivo muy grave para justificar que ese trabajador no era idóneo para desempeñar su responsabilidad.

Según las fuentes consultadas, el cese lo hacen los consejeros y la decisión se toma, en este caso, por orden de la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura del Gobierno de Canarias, al frente de Migdalia María Machín Tavío en la actualidad.

Se dice que entre las razones que explican el cese de Francisco Macías está que “ya no aguantaba la carga de trabajo” aunque estas mismas fuentes recuerdan que el hoy cesado asumió también hace dos años la dirección del Archivo Histórico Provincial de Las Palmas cuando quedó vacante la plaza por la jubilación de su anterior director. La plaza de Archivero Provincial es de libre designación desde hace unos años.

El caso es que nadie ha explicado hasta la fecha a los trabajadores del Archivo Provincial de Tenerife las causas que desencadenaron el cese de Francisco Macías, quien ahora se encuentra trabajando en otra Consejería, pero se especula que podría ser por razón de edad “ya que quiere jubilarse” o porque estuvo sometido a una presión muy fuerte o que sus superiores estaban descontentos con él porque no supo sacar adelante los objetivos que le habían fijado. 

Hay otras versiones, algunas muy graves, que están circulando no ya dentro sino también fuera de las instalaciones del Archivo Histórico Provincial de Tenerife, lo que urge a que se de una explicación aunque por inercia canaria lo más probable es que se deje morir el cese con el paso del tiempo porque, ya saben, el próximo año se celebran elecciones para que todo cambie con el fin de que las cosas continúen igual de siempre.

Saludos, este no es el país canario que quiero, desde este lado del ordenador

La Guerra Civil española en directo a través de la mirada de un periodista británico

Septiembre 29th, 2026

Se encuentra por casualidad con un libro, Vida y muerte de la República española, que firma el periodista británico Henry Buckley, un hombre profundamente católico y de ideas conservadoras, aunque en su testimonio sobre aquel periodo agitado de la historia de España,lo observa bajo la lente del profesional de la información, es decir, intenta observar las enloquecidas cosas que pasaban en esta país por aquel entonces con cierta distancia objetiva, aunque la objetividad es como el paraíso perdido para cualquier reportero porque cuando se tiene una edad, uno se da cuenta que es un sueño perdido, la objetividad me refiero. Una tarea de imposibles en la que quizá juegue un papel importante que Buckley, pese a sus ideas, cubrió el breve espacio que duró la II República y la Guerra Civil desde la castigada capital de España. En los preliminares de la contienda por huelgas, manifestaciones y quema de iglesias, y ya en pleno conflicto bélico, como testigo de la heroica resistencia de la capital de España contra el ejército sublevado.

El atractivo mayor de este libro es que está narrado a pie de calle y en muchos de sus momentos en directo (el periodista llevaba un diario que más tarde le serviría de base para la confección de este volumen), lo que le da un intensidad a sus páginas que es la misma que como lector he encontrado en otros textos escritos por periodista en su mayoría españoles de “nuestra” odiosa Guerra Civil, solo que en el caso de Buckley y pese a que su corazón sea republicano por lo que observa sobre el terreno, que las democracias europeas miraran a otro lado mientras el ejército rebelde era pertrechado de armas por la Alemania nazi y la Italia fascista. El problema es que se ve impelido por su oficio y tiende a una objetividad que, como se dijo, es prácticamente imposible si quien cubre la noticia es un hombre o una mujer con ideas y principios. Además, fue tal la intensidad de aquella guerra y dividió tanto al mundo que hubo entonces, que es inevitable preguntarse si la historia se repite. Si es verdad que los hecho que condenaron a este país hace ya más de noventa años, pueden volver a repetirse,

El caso es que Henry Buckley resume lo que pasó entonces, advirtiendo de los orígenes de una guerra que comienza a socavar a la sociedad española a partir del exilio de Alfonso XIII, y una guerra que en sí fue como todas las guerras aunque en el caso de la española con el agravante de que resultase un conflicto entre iguales, entre hermanos que por lo que pensaban ya no podían ni verse.

No resulta el periodista extremadamente crítico con el ejército sublevado, pero sí que carga las tintas ante la inacción de democracias como la británica y la francesa, que literalmente dejaron de prestar ayuda al gobierno republicano. Elogia el desinteresado papel que prestaron las Brigadas Internacional en aquella guerra y hace un repaso en torno a algunos de los representantes políticos de la II República, como Prieto, Azaña, Negrìn, José Antonio Primo de Rivera, Alcalá Zamora y algunos de los militares que terminaron por reorganizar lo que quedaba de las fuerzas armada republicanas como Enrique Líster, mientras describe algunas de las batallas más importantes que se produjeron en los campos de España, lo que incluye el Jarama, Teruel, El Ebro, Guadalajara… Frentes en los que Buckley comparte trabajo con otros ilustres compañeros de oficio como los norteamericano Ernest Hemingway, que se enamoró de este país mientras escribía artículos como un descosido y le dedicaría novelas como Por quién doblas las campanas así como la obrita de teatro La quinta columna y un puñado de cuentos, y Herbert Matthews, que fue el primer periodista norteamericano que subió a la Sierra Maestra (Cuba) para entrevista al comandante de la guerrilla, Fidel Castro, al que la prensa de Fulgencio Batista daba por muerto.

Es verdad que el libro de Henry Buckley incurre en algún que otro fallo, como por ejemplo equivocarse del lugar del nacimiento de Juan Modesto, uno de los grandes oficiales comunistas del ejército republicano, pero se suplen estos errores por el profundo amor y respeto que siente el periodista hacia España y los españoles. De ahí que se entienda que a lo largo del texto no deje de quejarse de cómo abandonaron este país a las fauces de la derecha más radical, aunque pasa casi de puntillas por muchas de las contradicciones que acabaron por minar el espíritu de la República española, que en plena Guerra Civil, observó desconcertada como aparecían otras pequeñas guerra civiles en su mismo bando, como los trágicos sucesos de Barcelona donde el ejército republicano, ya claramente comunista, acabó con la resistencia combinada que trosquistas y anarquistas sellaron en la ciudad Condal, o el golpe de Estado que el coronel Casado con el apoyo de, entre otros, el político socialista Julián Besteiro, capitanearon al final de la contienda para negociar una paz con condiciones con el ejército rebelde, bajo el mando único de Francisco Franco.

Vida y muerte de la República española cuenta con un prólogo de Paul Preton, quien escribe: “la indignación de Buckley se dirige sobre todo al papel del gobierno británico y del cuerpo diplomático” en la causa de España y la traducción corresponde a Ramón Buckley, quien advierte que la palabra República en el libro que firma su padre tiene “distintos y diversos significados”.

Con todo y pese a su aplastante brevedad que se disemina en una serie de capítulos cortos, Vida y muerte de la República española no deja de ser un libro llamativamente interesante no solo por la visión que da un extranjero de aquellos días sino también porque refresca, pese a que en ocasiones incurra en errores, el relato de una guerra que sigue conmoviendo no sé si al mundo (como si lo hizo durante los años treinta) pero sí a una país que no ha terminado todavía de superar aquel conflicto entre iguales, entre hermanos y vecinos que fueron incapaces de dialogar cuando decidieron apostar por la dialéctica de las pistolas.

Saludos, eso fue ayer aunque parezca hoy, desde este lado del ordenador

Tontos tus fieles, una novela de Sophía Hidalgo

Septiembre 28th, 2026

Leo Tontos tus fieles con mucho interés aunque a medida que avanzo en la novela el entusiasmo va menguando para dejar paso a un ligero encogimiento de hombros, a un las veo venir que además de contradecir los augurios que escribe Sabina Urraca en el prólogo, conseja que tome, tomemos, a las nuevas literaturas escritas en español con cierta distancia, una distancia que nos obligue a descubrir con perspectiva cuánto valen sus obras.

Quiero decir con esto que no ha terminado de convencerme en su totalidad Tontos tus fieles. Es una mezcla de sí y no al mismo tiempo. Es demasiado fácil achacar los balbuceos de esta obra al parecer primeriza por ser, precisamente, primeriza, pero es malo admitir que lo que comenzó como gozoso se me haya hecho un poco cuesta arriba en un libro de 150 páginas que pese a que no termina de convencer sí que ha sabido emocionarme en momentos precisos. Fragmentos que te pueden marear, y que esconden una verdad que por desgracia no acaba de explotar su autora, Sophia Hidalgo Hernández, que prefiere experimentar y lanzarse de cabeza a un caos narrativo que, como ya advierte la misma palabra, es imposible de organizar.

La novela está narrada en primera persona por su protagonista, quien desgrana una serie de relatos a un individuo que puede ser el mismo lector. Al principio sí que hace un poco de gracia esa voz a la que recurre Sophia Hidalgo Hernández aunque termina por abrumar a medida que avanza esta historia de ambiente lagunero y universitario. De amigas, algunas de las cuales se enamoran entre ellas y otras que deciden pasar a un segundo plano.

Más próxima al universo de la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda que al universo folk canario de Andrea Abreu y sus seguidoras/es, se nota en Tontos tus fieles una notable influencia de Mandíbula, que fue la novela por la que Mónica Ojeda recibió como una caricia envenenada el éxito de crítica como de público en España. Entiendo que esa misma influencia es la que arrebata a Sophia Hidalgo cuando en la segunda mitad del libro se vuelve más carnal. Esa parte en la que juega con la metamorfosis de la carne, en la que saca a relucir tras la piel las vísceras que esconde su protagonista y su novia aunque no termine de aclararse si quien nos cuenta la historia está o no enamorada.

De fondo, una ciudad universitaria y desapariciones misteriosas cuya clave encontrarán los que terminen de leer un libro que no es que resulte incómodo en su lectura sino más bien desorganizado, casi como si su estructura se hubiera construido a base de retales, de pequeñas piezas a las que une con costuras que no son perfectas. Se aprecian así las deshilachaduras que afectan una historia que no termina de encontrar su lugar aunque el estilo sea más o menos el mismo que define a toda esta generación de escritoras más que escritores que desde Canarias están logrando lo que para generaciones anteriores fue muy difícil: llegar a otros mercados, sobre todo el peninsular que es territorio donde parece que muchas y muchos lectoras/es han descubierto las literaturas que se escriben en provincias. Y si esas literaturas se escriben sobre todo en las de ultramar, con más interés si cabe.

Por un lado, y es una consideración personal, es probable que los lectores que han animado a los escritores/as de esta nueva ola tras la publicación de Panza de burro se deba en parte a cómo trufan el relato con palabras de la variedad del español que se habla en Canarias. Variedad que llega a su eclosión reivindicativa con Pajaritos preñados, la última novela de Abreu, recientemente publicada, aunque queda muy atenuado en el caso de Sophia Hidalgo, que recurre en alguna ocasión al dialecto con el muchacho, o el chacho a secas y sonoro que se dice por estas tierras pero poco más. Con esto no se quiere decir que esta ausencia minimice el interés de una novela que comienza muy bien pero que a medida que avanza no termina por levantar vuelo, y cuando parece que lo consigue, vuelve a tomar tierra porque la sensación es que algo falla, que algo no está bien en este libro que se supone resultará escandaloso a los puritanos/as, pero que apenas pasará factura a los lectores curtidos, todos aquellos que ya están acostumbrados a verlas venir.

La novela de Sophia Hidalgo sí que tiene en todo caso esa extraña rabia que encuentro en otras novelas que han escrito compañeras de su misma quinta, aunque en el caso de Tontos tus fieles ese furor que viene de dentro se apague de pronto, dejando a quien coja el libro bastante despistado porque no sabe qué es lo que parece que quiere contarle la escritora en esta su primera obra donde hace el esfuerzo de inventar y ser creativa. Y por eso mismo, alimento el entusiasmo por leer nuevos trabajos de Hidalgo Hernández, siendo consciente del desafío al que se encuentra esa legión de escritores canarios: la publicación de su segundo y espero tercer libro. Alcanzar el éxito con una ópera prima tiene estas cosas aunque hay que reconocer que tras el empujón de Panza de burro todos los que han venido después cuenta con trabajos más que estimables (entre los que incluyo Tontos tus fieles) aunque ahora estamos a la expectativa de discernir si todo este potencial entusiasmo es real o fruto del instante. Si de verdad se trata de una literatura que tiene la vocación de retratar sin ataduras ni vergüenzas a una generación que no ha superado los prejuicios de los que la precedieron y digiere otros vicios que, sospecho, no han terminado de admitir ni reconocerse entre ellos mismos.

Saludos, ya ven, desde este lado del ordenador

Feliz, feliz en tu día

Septiembre 24th, 2026