Winnipeg, el barco de la esperanza, se estrena en cine el 10 de julio

Junio 2nd, 2026

Winnipeg, el barco de la esperanza, dirigida por Beñat Beitia y Elio Quiroga, cuenta con una nueva fecha de estreno en salas. Tras conocerse su participación en el Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy, cuyo estreno tendrá lugar el próximo mes de junio, la película llegará a los cines comerciales el viernes 10 de julio.

Basada en la novela gráfica de la escritora y guionista canaria Laura Martel, la película rescata un episodio clave de nuestra memoria histórica: la travesía del carguero Winnipeg, que en 1939 trasladó a más de 2.200 refugiados republicanos españoles rumbo a Chile, pese a haber sido concebido originalmente para apenas un centenar de tripulantes.

Ambientada en los últimos meses de la Guerra Civil española y el posterior exilio republicano, Winnipeg, el barco de la esperanza cuenta la historia de Víctor y a su hija Julia, que fueron obligados a abandonar España tras la caída de Barcelona. Después de atravesar la frontera francesa y enfrentarse a la dureza de los campos de internamiento, padre e hija encuentran una última oportunidad de escapar gracias al Winnipeg, el barco impulsado por Pablo Neruda que partió hacia Valparaíso ofreciendo un futuro posible a miles de exiliados.

Más allá de la isla del tesoro

Junio 1st, 2026

La isla del tesoro no es que sea una de las mejores novelas de todos los tiempos es que es, para quien firma este artículo, la mejor novela de todos los tiempos. Al menos en cuanto al género de la aventura se refiere.

Es tanto su impacto en generaciones de lectores que han sido muchos (lo mismo pasa con ese gran clásico de la novela de aventuras que es La Odisea) que han intentado proponer segundas partes y terceras si se diera el caso, claro que a todas éstas le falta la chispa de Robert L. Stevenson, un escritor inmortal. Con todo, y no siendo tiquismiquis con esta invención editorial, la de sacar continuaciones de grandes éxitos de la literatura (algo parecido nos pasa con el cine aunque no somos partidarios de las nuevas versiones, absolutamente innecesarias), solemos leer todas aquellas que nos consta que se han escrito hasta la fecha de la celebérrima novela de Stevenson así como sus imitaciones no confesas que si bien nunca llegarán a superar al original, proporcionan al menos un interesante regreso a ese universo poblado de viajes, tesoros y piratas que se conocen al dedillo los siete mares.

Ediciones Tusquets publicó en 2012 Regreso a la isla del tesoro, una novela escrita por Andrew Morton que pese a que no se trate de un clásico del género, Morton la escribió como una segunda parte de la original aunque su protagonista Jim Hawkins, es ahora dueño de una taberna que lleva el sospechoso nombre de La Hispaniola; y el mismísimo Long John Silver, regenta en una callejuela escondida de Londres un tugurio que responde al sospechoso nombre de El catalejo. Pero tanto Hawkins como Silver solo aparecen en la primera parte del libro… ¿Que cómo continúa osando publicitarte como Regreso a la isla del tesoro? Pues porque los dos protagonistas son Jim, hijo de Hawkins, y Natty, vástaga de John Long Silver, y que efectivamente embarcan rumbo a la legendaria isla donde el capitán Flint enterró su fantástico tesoro.

La novela de Morton está plagada de guiños dirigidos a los aficionados. El legendario mapa del tesoro se encuentra en las manos de Jim y Natty, que se embarcan en la Nightingale para surcar el océano en una de las mejores partes de esta vibrante aunque en ocasiones algo lenta singladura, presentando a su capitán y marineros, uno de ellos escocés que responde al también sospechoso nombre de Stevenson. Pero si tiene algún interés para los iniciados en este gran clásico de la literatura es porque Norton regresa a los mismos escenarios que describió el novelista en su novela original pero revela –una vez más– que nunca segundas partes fueron buenas.

Long John Silver. Pirata y enemigo de la humanidad (Almayer, 2025), del escritor sueco Björn Larsson, propone una versión más inteligente sin perder de vista el sentido de la aventura que caracteriza la existencia de papel del pirata más legendario de la literatura con permiso de Sandokán y del capitán Blood.

Se trata la novela de las supuestas memorias de Long John Silver, memorias que le escribe a Daniel Defoe para que la incluya en su Historia general de la piratería. El libro incluye además, varios capítulos que están dirigidos a Jim Hawkins, con el que parece que ha hecho las paces Silver desde su dorado exilio en la gigantesca isla de Madagascar, isla que como sabe todo iniciado en la piratería, sirvió de refugio para estos hombres de fortuna a ese lado siempre agitado del océano Índico. Solo le encuentro una pega a la novela que escribe el malogrado escritor sueco Björn Larsson, y es que le sobran un puñado de páginas en su tramo final aunque previamente todo aficionado a las aventura marineras disfrutará no solo con el profundo conocimiento que tenía el escritor sobre los forajidos de los siete males, sino también de la novela del mismo Stevenson como de mi también reverenciado Daniel Defoe, ocupado en preparar su conocida Historia general de los piratas y a quien retrata de una manera bastante graciosa, lo que hace más humano al autor de Robinson Crusoe, Capitán Jack y Moll Flanders, entre otras novelas.

El libro se plantea como unas memorias en las que un ya retirado Long John Silver (el de las manos inmaculadas) repasa su vida sin perder en ningún momento la perspectiva. Estamos en el año de gracia de 1742, y en su refugio en la isla de Madagascar, Silver cuenta el relato de su existencia con humor, incluso cuando se nos pone violento. Si Stevenson elevó a la categoría de inmortal al celebrado pirata, Larsson lo que hace es echar un poco más de leña al fuego para que su leyenda continúe. Y cómo, aunque exija por parte del lector un conocimiento mediano de la novela en la que nació, La isla del tesoro. El relato comienza narrando sus orígenes humildes hasta su transformación en uno de los piratas más temidos.

Astuto y contradictorio, en estas memorias ficticias habla de sus viajes, de cómo llegó a navegar en un barco negrero (donde acaba compartiendo espacio (muy estrecho) con los esclavos que lleva a bordo cuando el capitán del navío descubre a tiempo una revuelta que prepara Silver con estos hombres y mujeres que han sido arrebatados por la fuerza de territorio africano, y en donde conoceremos al amor de su vida. También, de cómo llegó a perder una de sus piernas, y del por qué conservó unas manos inmaculadas incluso cuando le llega la hora de la muerte y, finalmente, el momento en el que conoció al capitán Flint que, como sabrán los aficionados a La isla del tesoro, es el pirata que escondió precisamente su tesoro en esa isla que unos atribuyen es la de la Juventud o Isla de Pinos, como se conocía antes del triunfo de la revolución cubana.

Como aficionado a La isla del tesoro, Long John Silver es una lectura deliciosa, poblada de referentes y guiños al iniciado. Pero también se trata de una reflexión que no ha perdido, ni perderá, sentido en estos tiempos tan idiotizados en los que vivimos: cómo llegar a ser libre.

También con el nombre del pirata de la pata de palo, Long John Silver (Norma Editorial, 2013) el equipo formado por los guionistas Mathieu Laufray y Xavier Dorison según una idea y tratamiento original de este último, y dibujos y color de Mathieu Laufray, lanzaron a navegar de nuevo a este hermano de la costa en una fascinante novela gráfica donde la presencia de su protagonista resulta ser casi absoluta en cada una de las viñetas en las que se estructura este cómic de aventuras que lleva hasta el río Amazonas a Silver en compañía de una mujer que de damisela no tiene nada y que se acerca más al universo femenino de Howard Hawks, ya que es capaz de mirar a la cara al rey de los piratas literarios, ese Long John Silver que es un villano, sí, pero qué villano. Se trata de un mal hombre, si así lo quieren ver, pero de un mal hombre con un corazón honrado. Y con las ideas muy claras de lo que suponía firmar el contrato que te convertía en un hermano de la costa.

En mi poder obra la edición integral de esta novela gráfica que si bien delira al final, añadiendo un tufillo de deidades lovecraftianas fuera de lugar, está llamado a convertirse en un clásico. El álbum incluye como remate un dossier que explora las entrañas de esta extraña aventura al mostrar esbozos de los protagonista de la historia, como el legendario Silver, la bellísima Lady Hastings e interpretaciones que otros ilustradores como Enrico Marini, Juanjo Guarnido y Pierre Akary, entre otros, dibujaron de un personaje que hace ya mucho, mucho tiempo trascendió las páginas de la novela para pertenecer a todos los lectores.
Sí quieren leer y tararear al mismo tiempo: “Quince hombres sobre el cofre del muerto. Ron, ron, ron, la botella de ron. La bebida y el diablo hicieron el resto. Ron, ron, ron, la botella de ron”, atrévanse y viajen a la isla de los sueños, la isla del tesoro.

JOHN LONG SILVER, EN EL CINE

Es una pregunta difícil aunque quien les escribe, y quizá porque lo descubrió siendo un niño, el actor que más se aproximó al viejo Long John Silver es el que interpretó Orson Welles en una versión, la de 1972, que contó con numerosos directores (John Hough, Andrea Bianchi, Anthony M. Dawson o Antonio Marghereti en casa) y de un resultado final que recuerdo con emoción. Otro Long John Silver que permanece aún fresco en mi imaginario es el que encarnó Wallace Berry en una de las primeras versiones cinematográficas de La isla del tesoro (Victor Fleming, 1934), pero también está la versión con Charlton Heston como Long John Silver, que dirigió el hijo del actor Fraser Clarke Heston en 1990. Otro L..J. Silver fue el que interpretó Robert Newton en la película que el sólido Byron Haskin dirigió para la Disney en 1950 aunque el pirata también cuenta con una divertida adaptación de los Teleñecos en las que Tim Curry hace de Long John Silver.

Saludos, no corta el mar sino vuela, desde este lado del ordenador

El Organismo Autónomo de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Teneride “desaparece” en 2027

Mayo 28th, 2026

La noticia informa que el actual Organismo Autónomo de Cultura (OAC) del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife tiene los días contados ya que terminará siendo absorbido dentro del mismo Ayuntamiento. Son declaraciones que hizo públicas el alcalde de la capital tinerfeña, el coalicionero José Manuel Bermúdez, quien calcula que la reorganización se hará efectiva a partir del 1 de enero de 2027.

El alcalde asegura que con este proceso lo que se busca es modernizar y simplificar la estructura administrativa municipal para hacerla más eficiente, coordinada y adaptada a los retos y destaca que “La cultura seguirá siendo una prioridad para este Ayuntamiento, con una gestión más integrada que permitirá optimizar recursos y mejorar la capacidad de respuesta a las necesidades del sector cultural y de la ciudadanía”, a lo que añado que espero que lo que dice no se quede en nada, que es lo que suele pasar, y que de verdad contribuya a dinamizar las actividades culturales de una ciudad que sigue careciendo de un plan estratégico para la cultura (lo mismo pasa con el Cabildo Insular pero eso es otra historia, más triste si cabe) y que ha perdido por decisiones muy mal adoptadas que algunos de los encuentros y festivales que se realizaban en su geografía se trasladaran a otros sitios o perdieran la autonomía de la que una vez disfrutaron como fue la Feria del Libro, hace unos años la de Tenerife y en la actualidad la de Santa Cruz de Tenerife y que coincide en el hermosísimo parque García Sanabria con otras ferias como son la de artesanía, plantas y productos gastronómicos. Un totum revolutum que no termino de ver, aunque admita que el tránsito de personas haya aumentado sensiblemente e imagino que el volumen de ventas también. En todo caso, la Feria del Libro insular se celebra hoy en La Laguna sin ferias anexas ajenas y el éxito de público es igual o mayor que la de Santa Cruz de Tenerife.

La noticia que el OAC desaparezca y se integre al Ayuntamiento ha sido recibida con cierta reserva en el mundo de la cultura chicharrera, aunque la mayoría celebran que ya era hora que sucediera porque tienen la esperanza que adquiera un protagonismo central y “no accesorio como hasta ahora”. De hecho, y en declaraciones a el periódico El Día, el concejal de Cultura, el popular Santiago Díaz Mejías, cree que la integración no supondrá una pérdida de identidad ni de protagonismo de las políticas culturales, “sino una oportunidad para reforzar la coordinación interna y agilizar los procedimientos administrativos”.

Como recordarán los más viejos del lugar, el Organismo Autónomo de Cultura fue concebido e impulsado a principios de los años ochenta por el entonces alcalde Manuel Hermoso Rojas y su equipo de gobierno, junto con gestores culturales de aquellos años. El organismo quedó formalmente constituido, se informó entonces, “para dotar a la ciudad de un ente independiente que gestionara la política artística, el patrimonio y los eventos locales de manera más eficiente” aunque parece que cuarenta años después, los objetivos por los que fue concebido no han terminado de cuajar por lo que a inicios del año próximo se disolverá en el aire y aquí, ya se sabe, haya paz y después gloria.

Saludos, días de vino y rosas, desde este lado del ordenador

Anatomía de un instante

Mayo 22nd, 2026

“Recibo este premio con una emoción enorme y un profundo sentido de la responsabilidad”

El instante, diciéndolo suavemente, resultó embarazoso y hasta dio algo de pena (pero también grima). Sucedió el lunes pasado, 18 de mayo, en la cuarta edición de los Premios Talía 2026 de la Academia de las Artes escénicas de España. Si quieren pasar vergüenza ajena pinchen en este enlace y busquen el minuto 1:28, donde verán corretear como una peonza y vestido de smoking al consejero de Cultura del Cabildo y presidente del Auditorio de Tenerife, José Carlos Acha, rumbo al escenario de la sala roja Concha Velasco de los Teatros del Canal, en Madrid, donde lo esperaba el actor Rafael Castejón para hacerle entrega del premio al mejor espectáculo lírico, que recayó en Yerma, coproducido además de por el Auditorio de Tenerife por el Festival Amazonas de Ópera (Manaos, Brasil), Festival de Ópera do Theatro da Paz (Belém, Brasil) y el Teatro de la Zarzuela y trabajo –basado en la obra de Federico García Lorca– que también se llevó el premio al mejor diseño de vestuario, que recogió Ana Garay.

Si ven ese instante, Castejón le hace entrega del trofeo, que Acha recoge y le devuelve para acercarse al micrófono y leer su discurso… Y he aquí cuando de produce la guasa, el chiste, el espectáculo lamentable e involuntario.

José Carlos Acha no encuentra en la pantalla del móvil las palabras que debe de dictar, pasan los segundos a toda pastilla y el consejero balbucea hasta que suelta: “una hora menos en Canarias” para justificar su torpeza a lo que el público asistente contesta con unas risas para tranquilizarlo. Algo así como “no pasa nada pero date prisa, hostias”. Al final encuentra las palabras de agradecimiento y suelta el discurso.

Pueden sufrir el involuntario espectáculo y echarse unas risas para no llorar, que fue lo que me pasó a mi, si se animan a hacerlo. Si no lo hacen, se ahorrarán pasar un mal rato pero si lo hacen, les aseguro que reirán para no llorar aunque ser torpe no signifique vivir en unas islas que tienen una hora menos con respecto a la España peninsular, pero si tienen el mismo huso horario que Portugal, Irlanda e Inglaterra.

Es tanta la vergüenza ajena que uno solo puede pensar aquello de trágame tierra claro que, últimamente, pocas cosas son las que ya no me sorprenden de José Carlos de Acha. O Pepón o Atila porque allí por donde pasa no vuelve a crecer la hierba.

Tras ver el espectáculo me asaltaron las preguntas. La primera de ellas es qué hacía José Carlos Acha recogiendo un premio que en pruridad tenía que haberlo recogido el director de escena y escenógrafo y el director musical de Yerma, Paco Azorín y Luiz Fernando Malheiro, respectivamente. O algún miembro del equipo de producción ya puestos. Fueron ellos los responsables artísticos que hicieron posible la obra y no Acha, a quien no veo como una estrella sino más bien como alguien que se estrella día sí, día no. Pero en fin, así está el nivel.

Para calentar un poco más el ambiente, las malas lenguas van contando por ahí que el director artístico del Auditorio de Tenerife, José Luis Rivero, cuando se enteró que se iba a Madrid pero no para recoger el Premio ya que lo haría en su lugar el Consejero, decidió dar un paso atrás y que fuera en su lugar el gerente del Auditorio, Daniel Cerezo. Una mala decisión, porque ver en directo el balbuceo de Acha seguro que le hubiera provocado unas de esas carcajadas que salen del estómago y uno suelta como si fueran varios cuescos…

La pregunta del millón, sin embargo, es ¿qué hacía el presidente del Auditorio de Tenerife recogiendo el premio?, ¿por qué politizar el acto? Es como si José Carlos Acha no se hubiera enterado, en el peor de los casos, que los premios los recogen los profesionales y no los políticos, y que con su gesto se pasó por el arco del triunfo una norma no escrita en el sector como es la de “no politizar la entrega de premios relacionados con el mundillo del arte”. Craso error con un tipo como José Carlos Acha que, aficionado a salir en la foto, ahora quiere aparecer en todos los saraos.

Lo malo es que no haya nadie que le diga que lo que está haciendo es el ridículo, y que entre otras cosas le pagan (y muy bien, por cierto) para que no lo haga. El ridículo. Pero a Acha le entra por un oído y le sale por el otro. Y ahí queda para la posteridad la imagen de todo un consejero de Cultura que desde el escenario busca torpemente y durante unos minutos (la vida es eterna en cinco minutos, cantaba Víctor Jara) el discurso de agradecimiento. Instante que se ha convertido junto a la ausencia de José Luis Rivero, en la comidilla del sector. Además de caer muy mal en la república independiente del Auditorio de Tenerife. Ah, si esas paredes hablaran… Claro que si hablaran, la obra de ingeniería de Santiago Calatrava se caería a pedazos. Aunque a puntito está… Tiempo al tiempo.

En fin, que el espectáculo del consejero de Cultura pasará a la historia como uno de los instantes más descacharrantes de los Premios Talía y de los más vergonzosos para los que vivimos acá, con una hora menos. Y no por torpes, precisamente, aunque algunos como el consejero sí que lo sea. Y no me vale con “son las cosas de Acha”. Que se relaje en todo caso, porque se nota, se aprecia que todo esto le viene demasiado grande y que está muy nervioso porque tiene demasiados frentes abiertos y expedientes por cerrar. Y se le agota el tiempo. Para colmo de males, el dúo sacapuntas que lo acompaña y que son “de su absoluta confianza” están más perdidos que Chuck Norris en una película de Woody Allen y mientras tanto el tiempo parece que “galopa y corta el viento” y que lo inevitable se aproxima en ná de ná, José Carlos, en ná de ná.

Saludos, yermo más que yerma, desde este lado del ordenador

Los impostores, una novela de Timothy Balding

Mayo 21st, 2026

“Las chicas pueden ser terribles a la hora de olisquear e interrogar a sus amigas cuando tienen problemas, pueden ser como la maldita Gestapo. En cualquier caso, ¿por dónde iba? Sí; así que, ¿qué es mejor para estas mujeres abandonadas, aparecer solas para que las frían a preguntas o se burlen de ellas o despierten lástima o se vean arrinconadas, o parecer osadas y orgullosas en una habitación y verses admiradas por ir del brazo del joven, apuesto y fornido Will Power? No hay más preguntas, su señoría”.

Los impostores, Timothy Balding. Traducción: Eva Cruz. Colección: Narrativa, Baile del Sol, 2025)

Escrita por el periodista Timothy Balding, es muy probable que una novela como Los impostores despiste en un principio a los lectores en español aunque una vez se ha pulverizado esa barrera se lea este libro como lo que es, un divertimento, una historia que cuenta cosas (alguna de ellas muy serias) en clave de humor. De humor británico, que es ese que cuenta cosas divertidas con una aparente seriedad que, los que vivimos en el sur de Europa, no terminamos de entender aunque cuando se encuentra la clave, no deja de hacernos reír, en especial en el momento en el que la risa propone un juego intelectual que obliga a un esfuerzo –vamos a decir que mental–, con lo que se nos cuenta. Si cuenta algo.

Es tan larga la tradición de la literatura de humor británica como la española. Son dos universos afortunadamente ricos, y en algunos casos ambos mundos abordan (con el mismo valor que un pirata un barco de cualquier bandera) temáticas que reinterpretan géneros diversos. En el caso de la novela de Balding, la novela de misterio y la negra y criminal porque Los impostores es eso mismo, una historia de gente que interpreta papeles, juega a las apariencias. La idea puede resultarle lejanamente familiar a los que vieron en su día Familia (Fernando León de Aranoa, 1996), en la que un hombre solitario contrataba los servicios de un grupo de actores de distintas edades para que fingieran ser los miembros de su familia. En la novela de Timothy Balding, Janet, la esposa de un acaudalado banquero muerto aparentemente por suicidio, contrata a través de la agencia Extra! los servicios de uno de sus miembros para que interprete al mejor amigo del difunto, misión que recaerá en Will Power, un actor fracasado que descubre que si tuvo talento alguna vez fue para hacerse pasar por otra persona. Ponerse en la piel de un desconocido y presentarse ante los amigos del finado para que se olviden de investigar si la muerte del banquero fue voluntaria o no…

Además de Janet y Will Power, orbitan una serie de personajes a cada cual más delirante, entre otros, otro de los empleados de Extra!, o no, y que adopta (o no) los modos de un profesor centroeuropeo. Las pistas del circo se van multiplicando a medida que se avanza en la historia, relato que se confunde al final al con otras historias, pero todas ellas están muy bien hilvanadas por el escritor que, como se explicó al inicio, maneja muy bien las claves del humor con acento británico. El exquisito, el que dirige la comedia a la cabeza y no al estómago. Una delicia que pese a que ocasionalmente raye con la excentricidad, no deja de divertir o, lo que es mejor, que una sonrisa perenne se dibuje en los labios mientras se lee esta caprichosa odisea de identidades verdaderas y falsas que terminan por confundirse porque “tras la agitada fiebre de la vida, duerme la paz; ya nada podrá alcanzarlo”. La frase entrecomillada pertenece a William Shakespeare, un autor por el que Janet siente auténtica devoción y al que no deja de recitar cuando la ocasión se lo permite.

Que aparezca con citas Shakespeare revela otro elemento que explica porque insistimos que se trata de una novela de humor inglés en el sentido más clásico de la palabra. O como entiende el humor inglés dirigido a la cabeza quien escribe estas líneas apresuradas tras la lectura de este libro que está estructurado en 23 capítulos y que no llega a las doscientas páginas. Lo que se agradece en unos tiempos donde las novelas suelen rebasar las 400 y los cuentos un número inferior aunque no tan inferior como uno quisiera.

Los impostores ofrece no lo que anuncia el título, imposturas, sino más bien todo lo contrario. Encuentro en ella una interesante mezcla de géneros y unas poderosas ganas de reírse de cualquier asomo de seriedad. Eso se aprecia en el tono que mantiene la historia (las historias) a lo largo de todo el relato, y en el manejo que tiene Balding al presentarnos a todos sus personajes. Principales y secundarios. Antes mencionaba a un profesor vienés que puede ser de verdad o mentira, pero también nos encontramos con Mike Fielding, que es el jefazo de Extra!, un canalla muy divertido que está dispuesto a cualquier cosas dentro de los límites de la ley. Fielding asume el papel de Philip Marlowe, el detective privado de las novelas de Raymond Chandler, aunque le queda muy largo cualquier otro parecido con el mítico investigador.

La conclusión es que me lo he pasado muy bien con Los impostores, y que a ratos me he reído con las peripecias ante las que se enfrentan sus protagonistas. Shakespeare y filosofía se cruzan como si nada en esta deliciosa y disparatada comedia de hombres y mujeres que vienen a estar igual de solos que el finado, ese acaudalado banquero que, suicida o no, pone en marcha una novela que recomendaría leer a todos los que desean reírse o al menos sonreír mientras leen un libro.

Entre otros mensajes, y la novela disemina algunos mensajes, me llevo el mismo que cantó La Lupe en una de sus inmortales interpretaciones: la vida es puro teatro, y los que la viven actores. Impostores para que nos entendamos.

Saludos, garantiza buenas carcajadas, desde este lado del ordenador

La historia de la falangista tinerfeña que en 1939 quiso hacerse pasar por un hombre

Mayo 20th, 2026

Farsante cuenta la historia real de una joven falangista tinerfeña que el 5 de enero de 1939 se presentó en el juzgado municipal de Santa Cruz de Tenerife para solicitar su inscripción fuera de plazo en el Registro Civil pero ¿cómo era que el reputado don Bruno, padre de aquel joven, tenía un hijo cuarentón de nombre Juan Carlos del que nadie había oído hablar nunca? La verdad se supo poco después, el que decía ser Juan Carlos era en realidad Margarita Beese Rodríguez, nacida en la capital tinerfeña el 27 de junio de 1896. Su padre era Bruno Beese, alemán, y su madre Juliana Rodríguez, canaria. Una vez descubierta la farsa, Margarita alegó en su defensa que había pretendido hacerse pasar por un hombre para combatir con la Wehrmacht en las tierras de Europa pero no coló. Ingresó en la cárcel de mujeres en el barrio del Toscal hasta ser juzgada a vista cerrada pero si quieren conocer como terminó la historia y lo que se conoce de la vida de su protagonista lean Farsante. Una historia queer en la Falange (Libros del K.O:, 2026), que firma la periodista Andrea Momoitio (Ortuella, 1989), ya que saca a la luz unos hechos que dio a conocer la investigadora Yanira Hermida y en los que ahora profundiza Momoitio, quien agradece la generosa información que Hermida compartió con ella aunque tras la publicación de Farsante: “compruebo que me he dejado bastantes cosas sin resolver, por lo que estoy deseando que venga una tercera persona y quiera seguir con la historia”.

- ¿Cuál es su retrato de Margarita Beese Rodríguez?

“Lo único que puedo decir tras publicar el libro es que me quedo con muchísimas dudas y con más curiosidad de la que tenía al inicio porque a pesar de que podía haber mucha documentación, ha sido complicado tener acceso a ella, tanto la pública (archivos, hemerotecas) como privada, la de su familia, a la que he podido acceder por su sobrino Bruno. Tengo que reconocer que con toda esa documentación Margarita sigue siendo un misterio para mí porque hay un montón de años de su vida que quedan de alguna manera desconocidos, hay información a la que no he podido acceder y sobre todo una respuesta a la gran pregunta: ¿por qué se atrevió a acercarse al juzgado municipal de Santa Cruz de Tenerife para pedir ni más ni menos que la registraran bajo el nombre de Juan Carlos? ¿Por qué lo hizo?, sigue siendo una incógnita”.

- ¿Se conocen cuáles eran sus gustos sexuales?

“No tenemos ni idea, ¿estamos ante la estrategia de una persona trans que quiso en algún momento materializar su identidad haciendo este trámite o estamos ante una lesbiana que de alguna manera quiso utilizar una identidad masculina para quizás poder vivir con mayor libertad su sexualidad? Esto último si es que necesitaba un cambio de identidad. Todo esto queda sin resolver porque aunque durante el proceso judicial se dan diferentes versiones sobre por qué lo hizo, al cambiar tantas veces de versión no voy a decir que sus palabras carezcan de valor pero no nos sirven para entender el por qué real aunque ella en un primer momento dice que es porque quería ir a luchar con el ejército nazi y más adelante argumenta que tenía un aspecto tan masculino, que la gente se burlaba de ella. Y podría ser algunas de estas razones, pero podrían ser otras también”.

- Me ha llamado mucho la atención en el libro la relación que mantiene con su padre. Es muy especial.

“Sí, sí que lo fue, porque su padre, por lo que he podido ir indagando y deduciendo, es una persona muy conservadora que sin embargo le permitió a su primera hija vivir con ciertas libertades que luego no le permitió al resto de sus hijas. Libertades con las que no comulgaba. Le permitió a Margarita que se fuera a Madrid, donde le financió sus estudios. Creo que de alguna manera sabía que Margarita era una persona muy inteligente y con ansia de libertad. Que quería vivir de otra manera y su padre la apoyó, pese a que se quejara y, seguramente, se arrepintiera de haberle permitido tanta libertad. Por las cartas que he podido leer, tenía mucha estima por Margarita, y confiaba en su opinión y le preguntaba cosas. Sabía que estaba ante alguien muy inteligente y especial”.

- En Farsante. Una historia queer en la Falange usted indica que no queda constancia en los archivos que Margarita fuera falangista.

“Lo que pasa con eso es que hay también un montón de versiones contradictorias porque hay varios documentos oficiales donde se la nombra como militante falangista. Por ejemplo, cuando le abren el expediente de depuración como trabajadora de Correos y un expediente de depuración genera mucha documentación de diferentes organismos donde, de alguna manera, va explicando quién era esta persona y por qué tenía que ser depurada o por qué no y en esa documentación se dice que es una militante falangista. Ella misma lo afirmó en muchas ocasiones y Pilar Primo de Rivera la consideraba como una militante más de la Sección Femenina que fue la rama de mujeres de la Falange o sea que todas las militantes de la Sección Femenina eran de Falange. Sin embargo, es verdad que cuando acaba todo este proceso judicial y se pronuncia la sentencia definitiva del Tribunal Supremo, se envía a Falange desde el departamento de Justicia un resumen de la sentencia para que estén al tanto de lo sucedido y ahí contestan diciendo que Margarita ni es ni ha sido nunca militante falangista. También nos queda la duda de si el resto de la documentación es falsa porque parece ser que en ese momento no fueron conscientes de la gravedad de lo sucedido y quisieron de alguna manera desvincularse de ella. Mi sensación es que sin lugar a dudas fue una militante falangista pero que la Falange en algún momento quiso desprenderse de ella después de lo ocurrido”.

- Pero ¿cree que ideológicamente se sentía falangista?

“Sí, sin duda. Creo que además fue una gran defensora de los ideales de la Falange porque eso se interpreta en todos sus textos. Margarita tuvo una gran producción periodística y se nombra a sí misma como poeta. Es verdad que de su desarrollo literario más artístico no nos ha llegado nada hasta hoy o nada que haya conseguido encontrar pero sí que de alguna manera como columnista tuvo una trayectoria de cierta relevancia tanto en la prensa canaria como también en Madrid sobre todo en la revista Héroes, revista que incluso dirigió durante un tiempo. Sin duda era una persona muy conservadora que apostaba por los ideales retrógrados de la Falange. De las poca cosas que tengo en claro de Margarita es que fue falangista”.

- ¿Cómo calificaría su labor como periodista?

“Sobre todo escribía de cuestiones de actualidad. Estaba muy atenta a qué estaba ocurriendo. Por ejemplo, una de sus grandes preocupaciones tuvo que ver con la guerra de Marruecos durante varios años pero no solo por cuestiones puramente de actualidad. Un tema que atravesó mucho su escritura fue lo relacionado con el feminismo que, para una falangista muy conservadora como ella, consideraba no como sufragista, se manifestaba en contra, pero de lo que más escribió fue de feminismo o lo que ella y otras falangistas entendían como feminismo como, por ejemplo, que las mujeres pudieran acceder a la educación y a algunos empleos pero sobre todo a la educación con el fin de convertirlas en mujeres mejor formadas para seguir cumpliendo lo que entendían que era su principal función: el matrimonio y la maternidad. Margarita escribe sobre lo importante que es estar formadas para dar conversaciones interesantes a sus maridos y para educar con más rigor a los hijos e hijas sin embargo nunca se casó, ni tuvo hijos igual que otras muchas dirigentes de la Sección Femenina aunque de cara hacia afuera y en su discurso más público y mediático apostaba por una manera de vivir que nada se parece a la que eligió para sí misma”.

- ¿Y cómo cree que pudo afectarle el hecho de haber nacido aquí, en Santa Cruz de Tenerife?

“Margarita hablaba mucho de su patria chica, estaba muy orgullosa de Santa Cruz y decía que por su sangre corría al cien por cien sangre española porque a pesar de que su padre era alemán, su madre era tinerfeña, de Güímar. Estaba muy orgullosa de sus raíces aunque sí que tengo la sensación que la ciudad se le quedaba pequeña y que tenía necesidad y ganas de vivir en un territorio donde poder encontrar más oportunidades aunque trabajando en Correos pedía continuamente permisos para poder regresar a Santa Cruz. De alguna manera, estaba apegada a su tierra, pero eso nos pasa a muchas con nuestros territorios de origen pese a que mantengas con ellos cierta ambivalencia, cierta sensación de amor-odio. De todas formas y probablemente por mi prejuicio peninsular yo me imaginaba ese Santa Cruz donde vivió Margarita como un espacio donde quizás los avances sociales habían llegado más tarde aunque me llevé una sorpresa al descubrir que no era así. Existe un libro que es un clásico de la literatura lésbica española que se llama Oscuro Sendero de Elena Fortún y que releí durante esta investigación, y en el que se narra con mucho detalle como a finales de los años 20 hubo en Santa Cruz una comunidad lésbica bastante importante. Ciertos círculos lésbicos donde las mujeres lesbianas podían vivir con cierta tranquilidad su identidad. Esos ambientes eran permitidos o al menos no se castigaba demasiado esta forma de vivir”.

- Me sorprende lo que dice más en una capital de provincias que se resiste a que se despiece un monumento que tiene dedicado a Franco.

“Elena Fortún, seudónimo de Rosa María Castaño, vino con su esposo a la isla en 1918 tras perder a su hijo en Madrid, y permanecieron hasta 1920. Creo que el hermano de su marido vivía aquí y es en Santa Cruz donde se produce el despertar lésbico de la escritora y donde mantiene por primera vez relaciones con mujeres. La casa de una de ellas era la de una pintora donde se reunían muchas lesbianas, algunas extranjeras. Hay otro libro que trata este asunto pero no me acuerdo de su título”.

- ¿Se conoce si tanto Margarita como su padre desarrollaron algún tipo de actividad política en Tenerife?

“Su padre sí estuvo vinculado a Falange haciendo donaciones de dinero de manera recurrente y hay varios documentos donde solicita al jefe de la Falange que vaya a su casa porque quiere dar información de alguien. Participó al menos dándoles dinero de manera bastante asidua”.

- ¿Qué episodios de la vida de Margarita le parecen fundamentales?

“Desde luego yo creo que su paso por las diferentes prisiones en las que estuvo porque gran parte de su condena la cumple en la cárcel de mujeres de Santa Cruz pero estuvo también en Ventas y pasó un par de noches en la de Cádiz mientras esperaba el barco. Me imagino que a nivel personal su paso por prisión tuvo que impactarla mucho. A nivel político, su momento de mayor relevancia fue cuando estuvo en Málaga. En concreto cuando fue nombrada delegada femenina del sindicato vertical. Aparece más en prensa porque imparte discursos, mitines y viaja por la provincia de Málaga, reuniéndose allí con diferentes colectivos de mujeres”.

- ¿En qué círculos se movía Margarita?

“Estaba vinculada en Madrid al hispanoamericanismo, una corriente que promovía que, pese a que España había perdido sus últimas colonias en América, siguiera manteniendo vínculos con ellas. La idea de la madre patria y América como territorios que son casi hijos de España. Ella vivió esto con mucho orgullo y participó en esos círculos que pretendían la recuperación de los vínculos con las excolonias. Llegó, de hecho, a ser vocal de una federación de estudiantes universitarios que apostaban por esta corriente, federación de la que hay muy poca información y de la que es muy sorprendente que ella pudiera participar porque no era universitaria en ese momento así que lo más probable es que mintiera a la hora de acercarse a este colectivo”.

- La vida de Margarita Beese fue la de una farsante. Y Farsante es el título de su libro.

“ Sí, sí, por eso lo de Farsante aunque podía haber dicho Mentirosilla pero Farsante es mucho más contundente y duro”.

- Y una historia queer de la Falange ¿Conoce más historias queer de yugo y flechas“

“No, no conocemos ninguna más de momento pero seguro que las hay porque yo creo que la disidencia sexual y de género se ha dado de diferentes maneras pero en todos los ámbitos de la vida y en todos los momentos. Hay un rumor que se repite muy a menudo y es que muchas militantes de la Sección Femenina, en concreto de quien más se ha dicho es de Pilar Primo de Rivera, es que eran lesbianas pero no sé hasta qué punto esto responde a una intuición histórica o simplemente se trata de lesbofobia, o una manera de la izquierda por deslegitimar a estas mujeres”.

-¿Sentía simpatía por el régimen hitleriano el padre de Margarita?

“En sus cartas escribe siempre un heil Hitler y hay fotos de Hitler y banderas nazis en su casa. Se trata de una persona que desde luego contribuyó, como mínimo, con la Falange haciendo aportaciones económicas”.

- No deja de resultarme triste el destino final de Margarita porque no se sabe muy bien si fallece en un bombardero aliado en Alemania mientras trabajaba en un hospital.

“El certificado de defunción no deja lugar a dudas que murió mientras atendía a los pacientes de un hospital. Sucedió en 1945, en concreto el 29 de enero de 1945”.

- ¿Cree que se pueden aplicar las etiquetas de género de hoy a la posguerra española? Y entiendo que era muy consciente al subtitular el libro Una historia queer en la Falange. Funciona muy bien como reclamo pero ¿podemos hablar de la categoría queer en esos años?

“No tiene sentido e intento explicarlo en el libro. Es decir, no tiene sentido utilizar esas categorías pero sabemos que algo hubo en Margarita que no respondía al orden habitual establecido en cuanto a su identidad de sexo, de género. Hubo algo ahí que hizo que ella viviera de otra manera pero decirlo queer es mucho decir, es una llamada que ha funcionado porque llama mucho la atención”.

- ¿Se puede reconstruir un enigma como el de Margarita después de 80 años?

“Se pueden rellenar algunos huecos pero otros quedan sin rellenar. Tras el primer trabajo que hizo Yanira Hermida y ahora el mío, hemos avanzado bastante y me encantaría que alguien lo continuara porque creo que queda Margarita para rato”.

- Me llamó la atención que el libro no incluyera ninguna fotografía de la protagonista. ¿No hay?

“Sí que hay varias pero fui, por mi parte, renuente a publicarlas porque hay mucho en su propia explicación. ¿Por qué hizo lo que hizo? ¿Por qué cambia de versión como ya hemos hablado? Habla mucho de su aspecto, que si tenía un aspecto masculino que si por eso se reían mucho de ella y me parecía que enseñar sus imágenes solo iba a contribuir a alimentar ese morbo. No me gustaba imaginarme a nadie mirando su foto y valorando si tiene un aspecto masculino o no. Y si efectivamente se reían de ella por machorra o si en eso también estaba mintiendo. Pienso que da igual como fuera”.

- ¿Y cuál fue su sensación al verla en fotografía?

“Es complicado porque hay que situarla en su contexto. La forma de vestir, el peinado, eran otros. No me atrevería a dar ninguna conclusión al verla en fotos”.

- Entiendo que a raíz del escándalo tuvo que irse de Tenerife.

“Me imagino que más que escándalo fue un rumor muy grande en la capital. La prensa de la época no publicó nada al respecto pero me imagino que siendo ella y sus padres personas tan conocidas se sabría. Así que no tuvo que ser fácil seguir viviendo aquí. Además, sus intereses políticos desaparecerían durante sus años de cárcel así que creo que salió con pocas ganas de quedarse y que hablaran de ella. Seguramente todo esto la animó a marcharse”.

Saludos, arriba Expaña, desde este lado del ordenador