Sigue el viento libre, una novela de Leigh Brackett

Enero 26th, 2026

“El mundo de los blancos se alejó, pero no desapareció del todo. No era posible. Ya estaba demasiado presente en el mundo de los indios. Jim seguía necesitando pólvora y munición, aunque hubiera podido prescindir de todo lo demás, y lo mismo ocurría con el resto de absarokas, y solo había una manera de conseguirlo. Cuando no estaban en batallas, haciéndose un nombre en las filas de los caballeros crows, Jim ponía trampas de castores en compañía de Oso Joven y cualquier otro al que pudiera convencer. Tenían trampas, pero las pieles de búfalo también eran valiosas y preferían cazar, Tenían también un lugar donde comerciar”.

Sigue el viento libre, Leigh Brackett. Traducción: Marta Lila, colección: Frontera, editorial Valdemar

Los cinéfilos reconocerán el nombre de Leigh Brackett por ser la guionista de algunas de las mejores películas de un cineasta que no rodó jamás malas películas como fue Howard Hawks. Estos largometrajes son Río Bravo y El sueño eterno, entre otras. Brackett es también conocida por cultivar el género fantástico en su versión space opera con una serie de novelas –tres de las cuales pertenecen a la trilogía Skhait– que convencieron a George Lucas para que la contratara para escribir el guion de la segunda entrega de La guerra de las galaxias, El imperio contraataca, la mejor de las nueve que forman parte del colosal fresco galáctico ideado por Lucas.

El caso es que Leigh Brackett es una escritora que se especializó en literatura popular, practicando con soltura géneros diversos como el negro, la ciencia ficción y la fantasía sin olvidar, claro está, el western, del que es autora de una novela que a mi me parece grandiosa aunque suscita toda clase de debates entre los aficionados como es Sigue el viento libre, que publicó en español la editorial Valdemar en su colección Frontera, dedicada a la literatura del oeste, en la que ha publicado un puñado de clásicos entre los que se encuentran títulos como Centauros del desierto e Indian Country, así como antologías de cuentos como El árbol del ahorcado y Shane, libros que demuestran con creces que el género western cuenta con obras notables, lo que explica que tantas y tantas películas que se inspiraron en estas historias hayan pasado a la historia del cine aunque su original literario al menos en países como España no sea tan celebrado al pasar tan de puntillas salvo en los últimos años y sobre todo a raíz de la aparición de la colección Frontera en Valdemar, que es la que contagió la fiebre por este tipo de historias que al menos en España siempre se creyó que eran territorio de las novelas de a duro o de kiosco.

La colección Frontera cuenta con títulos y autores de elevado pedigrí. Se trata además de libros muy cuidados en su presentación, que incorporan prólogos que son más bien estudios que se ocupan del autor y de la novela que se presenta, con traducciones que transportan al lector a las desértica planicies de Monument Valley o a las escarpadas regiones boscosas de los Estados Unidos.

Sigue el viento libre es la biografía novelada de un trampero que existió en realidad y que respondía al nombre James Beckwourth. Hijo de madre negra y padre blanco, su condición de hombre libre no le ahorró que sufriera el desprecio de muchos de sus iguales por el color de la piel, lo que puede explicar que esta maravillosa historia basada en rigurosos hechos reales, no haya terminado convirtiéndose en una película.

La novela comienza cuando el protagonista acaba de formar parte de una expedición que busca castores para hacerse con su piel, pero tras un ataque de los indios, Beckwourth terminará formando parte de la tribu de los crow en la que se convertirá en jefe guerrero. Leigh Brackett se inspiró para escribir esta biografía en los artículos que un periodista escribió sobre James Beckwourth, así que la novela se ajusta bastante a lo que el protagonista le contó al plumilla en un hotel de Sierra Nevada, California, que fue donde se encontraron. Que Sigue el viento libre haya recibido alguna crítica se debe precisamente por la reconstrucción literaria que plantea la escritora sobre del personaje, en especial en el tramo final de la novela, donde quizá la autora abuse de las elipsis para explicar cómo se suceden los años, pero eso no quita vigor a la excelente primera y segunda parte de un relato que ya no solo es de formación y aprendizaje, sino también de madurez. Sorprende, además, la humanidad con la que están descritas las distintas tribus indias que aparecen en el relato, en especial la de los crow que es la que adopta a James Beckwourth. Se trata de un retrato honesto, en el que no tienen cabida los enfrentamientos ni las rivalidades.

La novela se lee con fluidez, casi como si de una película se tratara, porque el estilo de Brackett es sencillo, en ocasiones hasta seco, que trufa con diálogos que parecen de verdad. La ambientación y la pintura de personajes es otro de los hallazgos de una novela en la que su protagonista no es presentado como un héroe sino como un hombre de aquellos tiempos duros, al que no se le caen los anillos de los dedos por meterse en aguas frías como el hielo para capturar castores, así como perseguir a caballo manadas de búfalos que recorren las lejanas tierras del oeste, o mantener combates cuerpo a cuerpo con hombres blancos y pieles rojas. Una historia que bordea los límites de la epopeya y que como tal no renuncia a la épica de lo que significa crecer como persona mientras el viento sople libre en la montaña, la pradera, los bosques y en el corazón de todos aquellos que se lanzaron a la aventura en su busca y terminaron por encontrarla.

Saludos, the end, desde este lado del ordenador

La productora canaria La Banda Negra coproduce el largometraje Krakatoa

Enero 20th, 2026

Una productora canaria, La Banda Negra, es la coproductora del largometraje Krakatoa, un filme que dirige el artista y cineasta Carlos Casas, que tendrá su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Róterdam (IFFR) 2026, donde competirá en la sección Bright Future. Junto a las proyecciones de la película, el proyecto se presentará también como una instalación en el festival, “ampliando su universo cinematográfico hacia una experiencia espacial inmersiva”, se informa en una nota.

Krakatoa es una coproducción europea entre España, Francia, Reino Unido y Polonia, y está producida ademnás de por La Banda Negra (Canarias), por Filmika Galaika (Galicia), MAP Productions (Francia), AMI – Artist Moving Image (Reino Unido) y Etnograf (Polonia).

El diseño sonoro de la película está a cargo de Nicolas Becker, ganador del Premio Oscar por Sound of Metal, cuyo trabajo desempeña un papel central en la construcción del impacto físico y sensorial del filme, transformando el sonido en una fuerza narrativa que refleja la violencia y la belleza del mundo natural.

Krakatoa sigue a Kesuma, un joven pescador de Bagan, Indonesia. Kesuma sobrevive en una plataforma de pesca de bambú, situada a pocos kilómetros de la isla volcánica de Krakatoa. Tras una dura noche de pesca en la que los peces han desaparecido misteriosamente, conocemos al protagonista al día siguiente, mientras repara sus redes y cuida de su frágil hogar flotante. Una explosión gigantesca lo toma por sorpresa y lo deja en estado de shock. Un tsunami lo arrasa todo y Kesuma despierta en una isla desierta, arrojado violentamente por las olas. Como náufrago, recorre la isla en busca desesperada de agua y alimento. A lo largo de su recorrido, el paisaje parece transformarse: de territorios devastados y áridos pasa a una selva exuberante y en plena floración.

Junto a la película, Krakatoa se presentará como una instalación artística en el IFFR, abierta al público del viernes 30 de enero al 7 de febrero en Katoenhuis, Rotterdam. En la instalación, Carlos Casas lleva a los visitantes a un intenso viaje sensorial. A través de imágenes, sonido y vibración, la obra evoca el eco de lo que ha sido descrito como “el grito más fuerte jamás escuchado”: la erupción del volcán indonesio Krakatoa en 1883. La instalación invita al público a experimentar físicamente la fuerza abrumadora de la erupción, difuminando los límites entre cine, arte sonoro y percepción corporal.

La película, como se dijo, está coproducida por La Banda Negra, una productora canaria fundada por Helena Girón y Samuel M. Delgado, cuyo trabajo se sitúa en la intersección entre mitología, historia y materialismo. Su primer largometraje, Eles transportan a morte (2021), fue estrenado y premiado en los festivales de Venecia y San Sebastián, y posteriormente presentado en certámenes internacionales como Rotterdam, El Cairo, Mar del Plata, Viennale, Hamburgo o São Paulo. Su filmografía incluye largometrajes, cortometrajes, instalaciones y performances exhibidas en festivales y centros de arte internacionales como Toronto, Locarno, MNCARS, CCCB o BAM (Nueva York), consolidando una trayectoria singular dentro del cine contemporáneo y el arte audiovisual.

Fallece el pintor tinerfeño Cristino de Vera

Enero 16th, 2026

Esta mañana, mismamente, conversaba con un amigo sobre Cristino de Vera y del retrato que hace de él Francisco Umbral en su Trilogía de Madrid, del que me hice eco en este su blog. Creo que a Umbral no le sentó nada bien que Cristino de Vera se dirigiera a él llamándolo Paquito, o mi niño, que es una costumbre muy tinerfeña pero no sé si extendida por el resto de las islas. Convertir los nombres en diminutivos o que una mujer de 30 años (o menos) atienda con un “¿qué desea, mi niño”, a un tipo de 62 es algo hasta normal en este Tenerife en el que nací y en el que habito, a veces mal y otras veces bien, pero no creo que nadie terminara por explicárselo al autor de Leyenda del César visionario, y de ahí que Paco Umbral se la jurara y lo retratara de la manera en que lo hace en ese libro que dedica a la capital de España y a la gente que allí conoció.

Se dice todo esto para que se hagan una idea de alcance nacional e internacional que tuvo la obra de Cristino de Vera, que se fue muy joven a Madrid, donde terminó convirtiéndose en el artista que hoy lloran los que lo conocieron como los que no. Por fortuna, nos queda la Fundación que lleva su nombre en la lagunera calle de San Agustín, espacio en el que pueden contemplar parte de su obra, que a mi siempre se me antojó más castellana que canaria, lo que no es un demérito porque hace tiempo que me cansé de los nacionalismos locales. Escribo lo de castellano porque su cráneos aparecen en páramos que a mi me resultan muy castellanos.

Premio Nacional de Artes Plásticas en 1997 y Premio Canarias de Bellas Artes e Interpretación en 2005, el pintor fallece nonagenario, y si uno se fija en las cicatrices que cruzaban su rostro ve las huellas del paso del tiempo, ese mismo tiempo que quiso atrapar en sus cuadros.

Tuve la oportunidad hace años de entrevistarlo pero tras una larguísima conversación, más bien un monólogo, me di cuenta que todo aquel material era muy difícil de organizar, así que nunca fue publicada e ignoro qué hice con la grabación. La entrevista tuvo lugar en la Fundación que lleva su nombre, y en ella Cristino de Vera habló y habló, pero se le olvidaban las preguntas que le hacía y se iba por peteneras no porque así lo quisiera sino porque rebuscaba en su inmensa memoria y los recuerdos se atropellaban y confundían. No recuerdo que preguntas le planteé pero si le interrogaba sobre su pintura se ponía a hablar de otras cosas, aunque de manera reiterada asomaba siempre el nombre de Juan Benet, que según me dijo, fue un gran amigo suyo. Le hablé de Umbral, por supuesto, y me soltó lo de Paquito, Paquito Umbral para acto seguido exponerme las claves del misticismo y lo que le apareciera en ese momento por su cabeza.

Le dije durante la entrevista que mi padre había sido uno de sus amigos de juventud, y se quedó agradablemente sorprendido. Me preguntó el nombre de papá y se lo dije, y por el gesto que tuvo me pareció que lo recordaba pero no sé, no sé. Ya digo que fue un encuentro difícil, aunque pasaron tres horas sin que apenas me diera cuenta, intentado poner orden en todo aquel rompecabezas que me proporcionaba con sus retorno a un pasado donde ya no existía coherencia. La misma sensación que tuve cuando entrevisté a Antonio Cubillo a propósito de sus dos libros de memorias y si barajaba la posibilidad de un tercer volumen… Para qué fue aquéllo, Cubillo me habló de todo menos de la posibilidad de ese tercer volumen. Mezclando sus experiencias en el exilio con las del atentado que sufrió y su regreso a Canarias. No sé ahora si llegué a publicar aquella desordenada conversación pero es probable que así lo hiciera.

La muerte de Cristino de Vera me pone, además, en estado de alerta porque espero que este año que empieza fuerte no sea como el pasado, en el que se nos fueron tantos y tantos imprescindibles nacidos o residentes en estas tierras africanas. De momento, y en lo que llevamos de recién iniciado el 2026, se nos han ido el que fuera presidente de la Academia Canaria de la Lengua, Antonio Lorenzo Ramos y ahora Cristino de Vera, el artista de la luz y de las sombras, el místico pintor canario que leía a Santa Teresa y San Juan de la Cruz. La verdad es que pese a que su cabeza ya no le funcionara como en el pasado, a mi me produjo una profunda impresión conocerlo y creo que hice bien en no reproducir aquel extenso monólogo porque no tenía una cronología definida.

Pero el caso es que se nos va, y como toda la gente que he tenido la suerte de conocer gracias al periodismo y las entrevistas, algo me duele en el alma cuando sé que ya no están. Lo que me hace pensar que algún día yo tampoco estaré. La idea no es que me de miedo la muerte –no sé a quién le oí decir que no tener miedo es ser libre–, pero sí que me entristece que se vaya gente que, como Cristino de Vera, parecía tan ingenuos y posiblemente felices con su existencia.

Lo normal en una necrológica es enumerar los éxitos del artista tinerfeño, que son muchos, pero he querido honrarlo por como lo conocí. Es la imagen que he tenido de él todo el día antes de que conociera la noticia de su desaparición.

Y eso es todo. O casi todo. El imbécil que llevo dentro me anima a que escriba el tonto consuelo de que nos queda su obra, y sí, y todo eso, pero ya no está en cuerpo y alma entre nosotros. Como algún día yo mismo y quien repare en estas apresuradas líneas tampoco estará en este mundo cada año que pasa más desquiciado y es que si hay una verdad es que somos absolutamente nada de nada, aunque en el caso de Cristino de Vera deje su obra, parte de la cual se puede ver en la Fundación que lleva su nombre.

El cineasta cubano Rolando Díaz presenta en Tenerife Adiós Cuba, su último largometraje

Enero 15th, 2026

TEA Tenerife Espacio de las Artes exhibe desde mañana, viernes 16, hasta el domingo 18 de enero, a las 19:00 horas, Adiós Cuba, un largometraje de Rolando Díaz que bebe de las experiencias reales de la diáspora cubana en España y otros países. Yuliet Cruz, Betiza Bismark y Frank Moreno forman parte de un reparto muy familiarizado con el tema, ya que los tres salieron también de la isla.

El filme cuenta con el Premio del Público en el Festival de Cine Iberoamericano de Trieste y mezcla elementos de ficción y fragmentos cercanos al documental. Adiós Cuba se estrenó en el Festival de Cine de Miami, y construye un relato que refleja tanto experiencias individuales como procesos colectivos asociados al exilio y a la transformación de la identidad.

El cineasta cubano Rolando Díaz presentará las tres sesiones aunque mañana, tras finalizar la proyección, participará en un coloquio.

La vinculación de Rolando Díaz se inicia en los años 90 cuando coproduce con La Mirada el documental El largo viaje de Rústico, sobre las experiencias de un canario que emigró a Cuba. El director, hermano del escritor y guionista Jesús Díaz, formó parte también de un laboratorio de guiones que organizó en su día el Gobierno de Canarias así como fue miembro del equipo directivo de MiradasDoc.

En su trayectoria como directir de cine destacan, entre otros títulos, trabajos como Los pájaros tirándole a la escopeta, que tuvo un notable éxito en la isla caribeña y que este que les escribe pudo ver en un avión con destino a La Habana, y Melodrama y La vida según Ofelia, entre otros títulos.

Saludos, en algún lugar de Canarias, desde este lado del ordenador

Libros de cine con acento canario

Enero 14th, 2026

La publicación por editoriales canarias así como penínsulares de libros relacionados con el cine que se hace en Canarias fue el año pasado abundante dentro de un orden y de una raquítica industria que sin apoyos oficiales no existiría. O sería un chiste. Es verdad que esto del cine canario no termina de hacerse creíble aunque hay que reconocer intentos, algunos tan marcianos como IsLABentura, del que espero ver resultados cuando celebre mi 200 aniversario. Nadie puede negar, aunque siempre hayan negacionistas, que en las islas se está generando cierto movimento en los márgenes que me resulta interesante, ya que si se quiere hablar de cine canario, si no hay estudios, críticas objetivas, libros que rescaten cierta tradición cinematobráfica vinculada al archipiélago, el cine de aquí será siendo un cine que no conocen ni siquiera en su propia tierra. Y eso que son los mismos canarios quienes lo hacen posible con sus impuestos.

El caso es que 2025 fue un muy buen año en cuanto a publicaciones de libros especializasdos en cine canario o no. Y que la mayoría de ellos estaban firmados por gente de aquí, salvo uno que edita una productora que si es de aquí.

El primero de los libros lo publicó la Filmoteca Canaria, que presentó Rodajes en Canarias, 1971-1990, con muy escaso eco mediático y eso que se trataba del tercer catálogo que da a conocer el tesoro audiovisual que guarda en sus archivos nuestra cinemateca. En otro escenario, el profesor de la Universidad de La Laguna Gonzalo M. Pavés fue el autor de Grand Canary (Le Canarien), trabajo que incluye el guion de esta producción hollywoodiense de los años 30, que adapta la novela del mismo título de A. J. Cronin, y que reconstruye la isla en los interiores de un estudio.

Otra grata sorpresa fue la publicación de Algo más que miradas, volumen narcisista, sí, pero necesario ya que plantea una revisión de la trayectoria de la productora canaria La Mirada con motivo de su treinta aniversario (1994-2024) mientras que Jorge Fonte publicó en Almuzara y dentro de la colección Eso no estaba en mi libro de… Historia de Disney. El caso de Fonte es peculiar porque tras dedicar muchos años al estudio de cineastas norteamericanos como Steven Spielberg, John Lasseter, Robert Zemeckis, entre otros, se especializó en la vida y obra de Wody Allen y Walt Disney, a quienes ha dedicado varios libros.

Por otro lado, la productora Tinglado Film publicó Conversación en el jardín de las Hespérides, de Javier Tolentino, crítico y responsable del espacio El séptimo vicio en Radio 3. El libro reúne una serie de entrevistas, la mayoría de ellas realizadas en Canarias, con diecinueve directores, entre otros el grancanario David Pantelón y el tinerfeño Víctor Moreno y entrevistas, pero con 23 cineastas canarios, son las que se reproducen en Reflejos del alma. Canarias, cine e identidad (Fundación Cine + Cómics/Ediciones Idea), que es el primer trabajo que se publica de estas características en estas apartadas orillas y que firma un servidor, Eduardo García Rojas.

Por último, se espera la puiblicación para febrero de 2026 de El cuerpo nazi. El cuerpo contenido (Editorial Trotta), en el que su autora, Naira Sanz Fuentes, reflexiona en cómo la doctrina del nacionalsocialismo convirtió el cuerpo en un elemento central de su proyecto político y social.

Y eso es todo… de momento. Se escribe de momento porque estamos a la espera de nuevos libros sobre cine de aquí (o no) escritos por estudiosos y aficionados a esto que llamamos cine. Un arte, el cine, que vive en la actualidad una violenta transformación, llámenla plataformas o como quieran.

Saludos, buenas lecturas, desde este lado del ordenador

Un año de cine en Canarias

Enero 13th, 2026

El resumen de un año de cine en Canarias pasa el aprobado y en ocasiones incluso alcanza buena nota. Destacan el estreno de varios largometrajes documentales y la publicación de libros relacionados con el cine que gente de aquí hace aquí pero si el 2025 lo recordaremos será por Mariposas negras, filme por el que su director, el tinerfeño David Baute, recibió el Goya a la Mejor Película de Animación. Se trató el 2025 de un año afortunado no solo para Baute sino también para el grancanario Damián Perera, productor de Cafuné, Goya al Mejor Corto de Animación.

Es significativo, en este sentido, que existan en la actualidad una veintena de estudios de animación activos en Canarias que generan en torno a los 1.500 empleos directos. Además, se celebran en las islas certámenes internacionales de animación como Animayo y los Premios Quirino.

Por desgracia, hubo también momentos tristes en 2025 como el cierre del Cine Víctor, el único de pantalla única que quedaba en el archipiélago. Obra del arquitecto José Enrique Marrero Regalado, la sala contaba con 550 butacas en la parte de abajo y 225 en la de arriba, y tuvo que clausurar porque son malos tiempos para el cine.

El cierre del Víctor anticipó el que unos pocos meses después sucediese lo mismo con los Multicines Price Prime, aunque han sido recuperados como centro multiusos de “enseñanza, cultura y creación”, se informa en una nota, y que funcione también como sala de estrenos de producciones canarias. Por fortuna, no todo fueron malas noticias en cuanto a cierres se refiere. El anuncio de que el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz estudiaba recuperar el cine Chimisay que permanecía cerrado desde 2008, como sala polivalente nos hizo recordar que fue precisamente en este cine, más tarde multicines, sede del Festival de Cine Ecológico del Puerto de la Cruz, que dirigió de 1983 a 1990 Alfonso Eduardo, cediendo el testigo en sus últimas ediciones a otros directores y el Aula de Cine de la Universidad de La Laguna que poco o nada pudieron hacer para reflotarlo. Por otro lado, el único vídeo club que quedaba en Canarias, Scorpio, cerraba el pasado diciembre sus puertas en la capital tinerfeña.

En cuanto a estrenos, pudimos ver el largometraje Mariposas negras (David Baute); y los documentales Miguel Velázquez, el catedrático del ring (David Cánovas), González Rivero, la senda del pionero (Manuel J. Mauricio, Raúl Jiménez Pastor) y Blas Cabrera. Historia de la física y Clemencia Hardisson, luz en tiempos oscuros, de Raúl Jiménez Pastor. David Pantaleón fue el director de Cartas desde el zoo, un mediometraje que explora con teatro social los vínculos entre las cárceles, los zoológicos y la sociedad. Chedey Reyes estrenó en Isla Calavera La cosa en la niebla y se pudo ver en la Televisión Canaria Voy a desaparecer, de Coré Ruiz, una película del 2024. La lucha, de José Alayón, se estrenó en septiembre del año pasado en el Festival de San Sebastián aunque llegará a los cines el 30 de enero de este año.

Kiko Castro presentaba un documental sobre la cantante Kim Simmons, Free, salir es posible y ese mismo año se supo que Ana Sánchez-Gijón iba a debutar como directora con el documental Kid Vereje, rodado en Tenerife. Guillermo Ríos Bordón presentó Solos y junto a Teodoro Ríos el villancico del Gobierno de Canarias, Piel de sal, que interpretó Marilia Monzón.

David Olivera estrenó en el espacio Price Cincuenta, un viaje físico y emocional a lo largo de 50 días por Norteamérica, y que contó como productor ejecutivo con Juan Carlos Fresnadillo. Sara Sálamo estrenó En silencio. La resilencia de Isco Alarcón y Cayetana Cuyás El prado y la luna, sobre su tío Antonio Gómez.

Por otra parte, la compañía Delirium Teatro estrenó el documental 40 año delirando, con el que pusieron punto y final al proyecto con el que celebraron su 40 aniversario, y que contó a lo largo de este 2025 con exposiciones y la publicación del libro Delirium Teatro, 40 años delirando (1985-2025).

En cortometrajes hubo dos propuestas de cine leve firmadas por uno de sus fundadores, Josep Vilageliu, Rescoldos y Antes de la batalla, esta última del 2024 aunque se estrenó en 2025.

Se pudo ver, además, tres cortometrajes inéditos de Vilageliu: Más vale pájaro en mano (1968); Bechinjigua, que recoge unas imágenes rodadas en 1974 y digitalizadas por la Filmoteca Canaria; y Juego de espejos (2024).

Miguel Morales presentó un ensayo fílmico, Escuchar la sombra, y Anatael Pérez, Treasure. Por otro lado, el cineasta canario Borja Ibrahim anunció la adaptación de O estanque dos parrulos pobres, que adapta una historia de Fina Casalderrey.

Helena Girón y Samuel M. Delgado estrenaron Un dragón de cien cabezas en el Visions du Réel, en abril de este año y coproducida por la productora tinerfeña Tinglado, se presentó Sugar island de Johanné Gómez Terrero. Por otra parte, y con la interpretación del actor grancanario Paco Déniz vimos Mi ilustrísimo amigo (Paula Cons), que cuenta la relación que mantuvieron Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán.

Se exhibió Maspalomas, de Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi, un filme ambientado parcialmente en la localidad grancanaria que le da título y que produjo Irusoin, Moriarti y Maspalomas Pelikula AIE.

En otro terreno, se conoció que el Tribunal Supremo condenaba a la Asociación CIMA y Cristina Andreu por vulneración del honor a la productora grancanaria Marta de Santa Ana y se inauguró en Tenerife Arteria Films Studios, un espacio de grabación y mezclas 3D.

En cuanto a premios y al margen de los Goya, el Premio de Cortometraje Manolo Villalba que convoca la Fundación CajaCanarias recayó en las modalidades de ficción y documental en Visionado (Manuel Román Sierra) y Aitana (Marina Fernández Alberti); Escuchar la sombra (Miguel G. Morales) fue reconocido con el Premio al Mejor Cortometraje del Family Film Project. Archive, Memory and Ethnography International Film Festival de Oporto, y obtuvo la Mención Especial del Jurado en el 12º Festival Protesta, Cinema social i pensament crític, en Vic, Catalunya. Lilith, de Ado Santana, un largometraje rodado íntegramente en Telde (Gran Canaria) obtuvo varios premios, entre otros un doble reconocimiento en el Festival Internacional de Cine Animal y Ambiental (FICAA) de México, donde se hizo con el premio Cine Feminista además de recibir una Mención Especial del jurado.

Respecto a festivales, el Ayuntamiento de Guía de Isora fulminó MiradasDoc, certamen al que le quedaba poco para celebrar su XX edición mientras que el Puerto de la Cruz acogió la primera edición del Festival Internacional de Cine de Realidad de Canarias. Miradas Afroindígenas, que se desarrolló del 22 al 29 de noviembre.

Se celebraron más festivales de cine. Entre otros, el de Las Palmas de Gran Canaria, Fimucité, dedicado a música de cine y al cine fantástico como Isla Calavera. Hubo nueva edición del Festivalito en El Paso, La Palma, y de cortos en La Orotava, todos ellos excelentes escaparates en sus géneros, aunque si hay un género que se está imponiendo en el cine de aquí, ese es el del cine de realidad.
En cuanto a publicaciones, el número de abril de la revista V.O. Versión Original, dedicó gran parte de sus contenidos al cine canario y a algunas de las películas españolas y extranjeras que se han rodado en el Archipiélago.

Canarias como plató de rodaje

El archipiélago recibió a lo largo de 2025 numerosos rodajes de producciones nacionales y extranjera que abordan géneros como el thriller, las series de ficción y el auge del sector animación. En resumen, y entre las películas que buscaron escenarios de Gran Canaria se encuentran títulos como Hashtag (Nordisk Films) y Mi amor (Les Films du Kiosque); la segunda temporada de la serie alemana Oderbruch; Días de Agosto, que protagoniza Maggie Civantos; Bajo un fuego, una secuela de Bajo un volcán, filmada en Tenerife con William Levy y Adriana Torrebejano; The End of It, producción de ciencia ficción de The Mediapro Studio US & Canada y la BBC, dirigida por María Martínez Bayona, con rodaje iniciado en abril de 2025.

También se rodó Pluribus, serie parcialmente rodada en Gran Canaria y vinculada al creador de Breaking Bad, Vince Guilligan, y producciones nacionales como La cena (La Terraza Films), La cosa en la niebla (Jugoplastika), A fuego lentoo(Morena Films); Weiss & Morales, serie policiaca de TVE rodada íntegramente en Gran Canaria y estrenada en mayo de 2025. Trinidad (con Paz Vega) y Lucidez de Gonzalo Bendala y Tarántula de Tirso Calero. En Tenerife se rodó Day drinker (Lionsgate) con Johnny Depp y Penélope Cruz en su reparto y la ya mencionada The End of It con Rebecca Hall y Gael García Bernal. Rodrigo Sorogoyen rodó en Fuerteventura El ser querido.

Saludos, fundido encadenado, desde este lado del ordenador